Vueltas de tuerca

Sin aviso la vida me dio unas vueltas de tuerca, empezó a desvanecer lo que más quiero, lo que pensaba cercano a la eternidad, a la pureza y a la alegría. Lo que me provocaba felicidad se aminora, como ese río en el que no me puedo bañar dos veces, y del cual salgo diferente cada vez que entro a él, como la vida misma.

Cada situación, dolor y ausencia tienen un porqué, un para qué. Las manecillas me enseñan a cuentagotas porqué fui elegida para vivir cada momento no grato, mientras sentí que cada golpe debía dirigirse a alguien más, que mi piel no estaba preparada para cubrir un corazón astillado.

Quería respuestas, por ejemplo, porqué se murió mi papá; una semana después mi padrino Manlio Fabio Gómez Uranga y a los quince días mi tía Martha Mena. A diecisiete días de la ausencia de mi padre, llegó mi cumpleaños, a pesar de que borré la fecha en mi Facebook. Quería como regalo brincar del 25 al 27 de septiembre, pero tuvo que aparecer el 26, como cada año, ahora obligándome a vivir mi primer cumple sin él.

El martes 23 agradecí por la vida propia y de mis seres queridos. Me senté a tomar agua y le eché un ojo al WhatsApp. Sentí mucha tristeza de saber que unas horas antes falleció mi prima Rosalinda “Roche” Ayup Galindo, un alma grande que cubrió con su luz a propios y extraños. Un ser humano extraordinario que generosamente daba lo mejor de sí misma, su mejor consejo,chiste o sonrisa plasmada en su bello rostro.

Roche era mucho más que una hermosa cara. Su esencia era encantadora, me enseñó el significado de la solidaridad, de la valentía y de buscar el lado positivo a cada coyuntura. Pensaba en los demás antes que en ella misma. Aún en sus crisis de salud, llamaba a sus familiares y amigos solo para saludarlos. Detalles como estos me llevan a admirarla y quererla más, la mujer que seguirá en el recuerdo de su familia propia y de origen, en sus entrañables primas, en sus amigos y todos aquellos que la conocieron. Hasta siempre, mi queridísima Roche, tu recuerdo y tus frases seguirán hasta nuestro reencuentro. (p.d. Abraza por mí a tu papá y al mío.)

 

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