Vorágine apocalíptica

Qué habrá en el corazón y la mente de quien termina con una vida? ¿Qué sentimientos le hierven al momento de torturar a un ser humano? ¿Qué le gritarán los ojos de su victimado? Quizá no tuvieron una niñez con armonía, pertenecen a familias disfuncionales o carecen de ella, se criaron sin ayuda, solos. La orfandad de su alma debe ser feroz en grado superlativo. Estas ideas me remiten a lo que Ernesto Sábato escribió en su libro La Resistencia: “El poder del mal en el mundo me llevó a sostener durante años un tipo de maniqueísmo: si Dios existe y es infinitamente bondadoso y omnipotente, está encadenado, porque no se lo percibe…”

Con tristeza observamos en la Laguna cada vez más casos de homicidios que nos dejan con impotencia, con muchas preguntas, consternación y miedo de llevar nuestras vidas por la calles. No podemos evitar cuestionarnos ¿qué daño podía causar Carlos Ignacio Valdez Berlanga o Luis Jesús Gutiérrez del Bosque? Ambos con arraigo lagunero, emprendedores, con gran amor a su tierra lo que los llevó a ser destacados en sus áreas de trabajo. Carlos como importante ganadero. Luis, al igual que el resto de su familia sobresalía en natación. Eran empresarios exitosos que ayudaban a la gente más vulnerable.

Desafortunadamente éstos son sólo dos ejemplos entre cientos que no se dan a conocer en los medios masivos, se enteran los más allegados a la familia, no entra en las cifras de saldo rojo, se apila en esa parte diminuta de la sociedad. En silencio. Debo confesar que procuro evitar leer la prensa. Me apachurra el corazón ver cada vez más notas ensangrentadas como el pan nuestro de cada día. La descripción del horror que estamos viviendo de cuerpos mutilados, leyendas sobre éstos, torturas indescriptibles me provoca una grieta profunda que me impide continuar con la lectura, me lleva a preguntarme sobre los actores de estos crímenes. Como Sábato describe: “Será ese ser dual y desgraciado que se mueve y vive entre la tierra de los animales y el cielo de sus dioses, que habrá perdido el paraíso terrenal de su inocencia y no habrá ganado el paraíso de su redención.”

La noche del pasado jueves 26 salta una lamentable noticia en Torreón: Asesinan a Jesús Sosa Ayala, operador político del Partido Revolucionario Institucional. El hecho afligió e indignó a los priistas al perder a un gran militante. El Comité municipal del tricolor ofreció un homenaje póstumo a la trayectoria de Jesús “Chuy” Sosa en el auditorio de PRI ante más de 500 militantes. En hombros llevaron al luchador social el candidato a gobernador de Coahuila, Rubén Moreira Valdez; el alcalde de Torreón, Eduardo Olmos Castro; el presidente del PRI estatal, José Luis Flores Méndez y su homónimo municipal, Salvador Hernández Vélez, entre otros destacados priistas del estado.

El licenciado Moreira suspendió su campaña ese día en Saltillo para acudir a expresar su solidaridad a la familia Sosa Zapata. Lamentó la muerte del ex regidor, al comentar que su pérdida es motivo de una profunda tristeza para el PRI, porque se va un hombre que tenía su grandeza en su compromiso social, en su sencillez y en la humildad con la que trataba los problemas. Afirmó que su partido no quiere venganza, sino justicia y demandará el esclarecimiento de la muerte del líder del Movimiento Territorial en Torreón.

Por su parte Flor Rentería Medina, candidata priista suplente por el Distrito VI expresó: “Chuy Sosa Era un verdadero líder, un luchador comprometido con los ideales con la gente trabajadora. Anhelaba un partido incluyente, que llevara la justicia y la paz a la gente más necesitada. Él tenía la sensibilidad de entender a las mujeres, siempre pensaba en ellas, se apoderaba de sus problemas y luchaba junto con ellas para obtener más equidad. Estoy segura que las mujeres cercanas a Chuy vamos a  sufrir un rato sin él.”

Dentro de esta vorágine apocalíptica me uno a la petición del maestro Sábato: “…milagro es que los hombres no renuncien a sus valores cuando el sueldo no les alcanza para dar de comer a su familia, milagro es que el amor permanezca y que todavía corran los ríos cuando hemos talado los árboles de la tierra.”

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