Vestigios del Pleistoceno. Parte II

Continúa la descripción del Cañón de Fernández de la semana anterior. Quedó pendiente abarcar la fauna de este bellísimo lugar. Entre los mamíferos habitan cacomiztles, familiares del mapache, con larga color bicolor blanca y negra. Se le conoce también como gato de cola anillada o gato del minero. Los coyotes, ardillas y conejo de cola blanca son el resto del grupo animal de vertebrados que se caracterizan porque las madres alimentan a sus crías.

Entre los reptiles están la temida y famosa víbora de cascabel, víbora con patas, y lagartija de collar. Ésta última se identifica porque alrededor de su cuello se forma un collar gris con cintilla negra, tienen escamas aquilladas muy desarrolladas: viven entre las rocas, troncos y grietas. En esta ocasión no logré observar ningún miembro de este reino animal.

Existen varios puntos de convergencia de los cuatro ecosistemas, aprecié al llamado El violín, un paraíso. Diecisiete mil hectáreas abarcan este parque estatal. Ha sido saqueado para extraer tierra para maceta, piedra y arena para la construcción, lo que origina el proceso de erosión y sedimentación. Además, no existe un control en el pastoreo y provoca el deterioro de la vegetación. No puedo evitar indignarme por otra irresponsabilidad de los visitantes, cuya vergonzosa aportación es dejar gran cantidad de basura, contaminando el agua y el área natural. Agrego la pesca desmedida que provoca desajustes en las poblaciones de peces.

Me pregunto si seguirían devastando, al saber que ahí se conservan vestigios desde el Pleistoceno, en espera de su estudio para encontrar respuesta a nuestros orígenes. Les servirá de algo enterarse que en dicho humedal está en la parte más árida del Desierto Chihuahuense, el de mayor biodiversidad del mundo entero.

A partir de abril de 2005, se declaró Área Natural Protegida bajo el nombre de Parque Estatal Cañón de Fernández. Concebida como un espacio cuyo ambiente original no ha sido esencialmente alterado y éste produce beneficios ecológicos cada vez más significativos. Son tres aspectos fundamentales a resguardar: el recurso agua, su biodiversidad biológica y su valor escénico. Se puede practicar, de manera responsable, el ciclismo de montaña, el alpinismo, el kayak, así como la observación de aves y demás especies.

Tenemos la fortuna de aportar dos humedales en Coahuila mereceredores del reconocimiento internacional Ramsar; el Cañón de Fernández y la Poza Azul de Cuatrocienégas. Nuestro país integra la Convención de Ramsar, buscadora de preservar zonas importantes a nivel mundial.

Afortunadamente, existen asociaciones amigas como Prodefensa del Nazas, Biodesert y la World Wildlife Fund, que aplican programas y acciones de apoyo. También colaboran a Facultad de Agricultura y Zootecnia y la Escuela Superior de Biología, ambas de la Universidad Juárez del Estado de Durango. Gracias a la directora del Parque Estatal Cañón de Fernández, Gladys Aguirre Balza por contagiarme su amor por el parque estatal. Y también gracias al presidente de Prodefensa del Nazas, doctor Francisco Valdez Perezgazga, por su labor de conservar el trozo de milagro de la antesala del cielo.

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