Valor de uso

Una de las muchas cosas que admiro de las personas que viven en los pequeños municipios es su gran habilidad para reparar o reutilizar objetos. El valor de uso en su máxima expresión, esto es que aplican su ingenio para alargar la vida del utensilio en cuestión. He visto artefactos dignos de patentar, que por cierto, se basan en principios muy sencillos.

En el caso de las botellas de refrescos se usan para varias aplicaciones. Puede ser embudos, botes o se pueden convertir en instrumentos de riego por goteo, es decir, le hacen pequeños orificios, la llenan de agua, la cierran, y la colocan sobre la planta que desean mantener regada. Igualmente una botella con agua se instala en el depósito del inodoro para ahorrar el vital líquido al momento de activar la palanca de desagüe.

Otros ejemplos que recuerdo, son los carretes de madera, según su tamaño se pueden convertir en mesas o en sujetador para mangueras. También me llama la atención los troncos de árboles que lo mismo dan vida a bancas, base de mesas, o bien a macetas. Otro elemento básico es el típico salero hecho de frascos de comida para bebé, al cual solo le hacen unos orificios en la tapa.

Hace un par de meses vi con asombro en un restaurante de la carretera Saltillo Torreón un ingenioso tapete elaborado con trozos de llanta, al cual le intercalaron fichas de refresco, una verdadera obra de arte. No puedo evitar mencionar las hermosas colchas que las mujeres confeccionaban a base de retazos de tela, llenas de color y de ingenio, las cuales desafortunadamente ya casi no se ven ni en los pueblos. Eran piezas únicas.

Qué decir del trabajo con latas, son geniales cuando manos ingeniosas los transforman en carritos, ceniceros, bolsas, lapiceros o llaveros.  Del mismo modo, con envoltura de chuchulucos como materia prima se crean pequeñas bolsas para niñas. Vale la pena mencionar como algunas personas recurren a los quiotes de ciertos agaves para transformarlos en árboles de navidad, son en verdad lindos.

No es en fortuito que los indigentes se cubran con periódico o cartón. Ambos materiales tienen un poder térmico. En tiempo de frío cubren sus ventanas. Otra aplicación es colocan un pedazo de papel periódico entre el calcetín y el zapato para mantener calientes los pies. También se ponen carpetas de manila entre la camisa y el sweater con el mismo fin.  Hay cientos de ejemplos, de los cuales vale la pena reflexionar en ellos y retomar algunos de ellos. Sin duda el valor de uso que le damos en las ciudades es bastante limitado, comparado al aplicado en las comunidades rurales. En las urbes recurrimos al valor de cambio, tema que cubriré la próxima semana. Mientras tanto, puedes pensar si acudes con sastres, talabarteros o si ocupas el servicio de algún afilador.

Deja tu comentario