Un poco de luz

Se asoma el nuevo año con ganas de ser único y mejorar a su antecesor. Resulta inevitable cuestionarse sobre el desempeño del 2013, qué le pudimos inyectar y qué nos regresó. Más allá de las metas trazadas cuando el 2012 estaba por sucumbir, vale la pena preguntarnos si logramos aportar aunque sea en grado minúsculo una mejoría en nuestro entorno. Tengo la firme convicción que los grandes cambios se generan con pequeñas acciones en nuestra familia, con la gente que está a nuestro alrededor y con detalles tan simples como pedir por favor y dar las gracias.

 

He leído y escuchado muchas veces sobre el poder contagioso de la sonrisa. No es necesario remitirse a estudios científicos, lo podemos hacer en cualquier momento. Sin temor alguno de que nos tilden de locos, ya lo probé tal y como lo escuché en algún seminario. En un lugar común como una tienda, en la calle o en un semáforo, sonríele a alguien mientras lo miras a los ojos, esa persona desconocida te regresará la sonrisa ¿Qué importa lo que piense? La satisfacción es para ti. Compruébalo.

 

Generar un poco de luz en nuestro entorno actual es una tarea difícil. Tenemos en contra una perturbadora influencia: de los medios masivos, internet, redes sociales, películas y hasta muchas canciones populares. Todos ellos son portadores de la putrefacción en nuestra sociedad. Denotan agresión, vicios como el pan nuestro, tatuajes, percings, sexo, ausencia de compromiso sentimental, infidelidades, culto al cuerpo y violencia extrema. Dale vuelta al cuadrante radiofónico y dime cuántas canciones tienen algún mensaje positivo o te inciten a ser mejor persona. Desconozco desde cuándo las canciones y las películas dejaron de ser vetadas.

 

Es escalofriante pero he escuchado niños que opinan que no estudiarán porque muchos de los profesionistas ganan poco, que es más fácil ser narco o sicario, porque esos sí tienen dinero fácil y rápido. Pensé en cómo será la vida de esos pequeños seres, quizá sin atención, carente de límites y valores y con una gran influencia externa de los medios masivos e internet. El carácter y temperamento se forja en los primeros años de nuestra vida, que si tenemos una niñez plena, feliz y amorosa se reflejará en nuestra vida adulta. Es una tarea más que difícil tarea para quienes tenemos la fortuna de ser padres. Cercarles la vida con amor y responsabilidad para que forjen su propio futuro es nuestra obligación.

Como también es un deber tener claro de nuestro efímero paso por esta vida, la cual poco nos pertenece. Las personas y animales que queremos, son mortales y ajenos, si bien podemos influir en ellos, cada cual tomará sus propias decisiones, se equivoquen y aprendan. Pero debemos estar al pendiente de estos momentos.

El deseo de permanecer a través de nuestros seres queridos nos conduce a ser mejores personas, a predicar con el ejemplo. A vivir el aquí y el ahora. Nos lleva a abrir los brazos para tomar la vida como es y ponerle un poco de luz de nuestra alma, de nuestro ser para hacer un mundo más vivible con paz y tranquilidad para regresar a la raíz y dignificar esos pequeños grandes detalles que ennoblecen nuestra esencia y nos hace fuertes.

 

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