Desde el 26 de septiembre de 2020 me envuelven cincuenta y cuatro: gracias a cada uno de mis latidos y órganos por sus infinitos cuidados. Cada día por los cuales he transitado me muestran los claroscuros de mi ser dual. Tuve una infancia, adolescencia y juventud llenas de cariño, enseñanzas y felicidad. Tenía desde entonces lo necesario y un delicioso platillo frente a mí tres veces diarias.

    Pude estudiar lo que quise, convencida desde entonces de la importancia de los intangibles. Disfruté cada etapa, como los siete años de transportarme en camiones para llegar a la prepa y a la universidad. Fueron gratificantes los trabajos que realicé mientras estudiaba, así como mi primer empleo formal. 

He tenido la fortuna de conocer maravillosos seres humanos y otros que me han dejado un profundo aprendizaje por su vileza, egocentrismo y escasa sinceridad. A mi edad no soy quedabién con nadie, externo lo que pienso y comparto sólo con quien vibre en mi frecuencia. Digo no, sin temor al rechazo y doy mi opinión sin titubear. Es intrascendente la opinión de otros sobre mi persona. 

Una vez me preguntaron en la presentación de uno de mis libros que si había conocido el infierno. Recuerdo que yo transitaba en él cuando esa persona hizo pública su curiosidad. Las heridas y emociones negras me mostraron el coraje y la fuerza que no sabía que tenía. Gracias a tiempos quebrados puedo valorar la felicidad en pequeños detalles, como cantar, bailar, reír, convivir con mi hija Jimena; admirar los fieles colibríes que vienen a mi jardín o jugar con mi perro Tírolo. 

Nutro mi vida con elementos que disfruto mucho: escribir, practicar yoga, cocinar, trabajar, meditar, ver a mi hija desenvolverse y mensear con mis amigos. Ello conforma mi equilibrio y dan sentido a mi existencia. Me resulta inadmisible ser sin alguna de estas acciones. 

¿Qué importa si mi edad y mi piel son entrometidas? Me descubro llena de energía, jovial, plena, feliz, traviesa y con proyectos. Abrazo cada día, convencida de que es un regalo, elijo que sea intenso y profundo, por si no llega otro mañana o me asalta una vuelta de tuerca. También es un regalo tu interés por mis textos, y porque me compartes la lectura de tus lecturas. Gracias. Gracias. Gracias.

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