¿Serán?

Es un verdadero regalo la presencia de la mariposa amarilla en Saltillo. Desde hace días nos alegra con su vuelo por toda la ciudad, especialmente en áreas arboladas como el Gran Bosque Urbano, la Alameda Zaragoza y las zonas residenciales con mayor vegetación. Me gusta ver los rostros de saltillenses que a la vez miran admirados a este bello insecto. Lo sorprendente es la gran cantidad de estas mariposas. Un amigo originario de la capital me comentó que desde hace tres décadas que él no veía tantas como ahora.

 

Vuelan en conjunto por toda la ciudad, mientras hermosean todas las calles de Saltillo. Son de tamaño regular, más pequeñas que la mariposa monarca. Es probable que estos frágiles seres alados, en busca de un mejor lugar para reproducirse, estén emigrando de los países del norte, donde las bajas temperaturas les impiden seguir con vida.

 

Llama la atención el respeto que la población en general le ha dado a este delicado y elegante espécimen. Los niños se admiran al verlas pasar en grandes poblaciones, sin molestarlas ni perseguirlas, sólo las admiran. Mi hija Jimena me pide mientras conduzco, que evite terminar con la vida de una de ellas, ya que se ven hermosas en vuelo.

 

Es una maravilla saber que nuestro país es uno de los que cuentan con mayor diversidad biológica del mundo, tiene más de dos mil especies diferentes de mariposas. Resguarda alrededor del 10 por ciento de la flora y la fauna del planeta y se ha convertido en el destino principal de diversas especies migratorias, entre ellas la mariposa monarca. Bienvenidas mariposas amarillas, ¿serán las que describe Gabriel García Márquez en su novela Cien años de soledad?

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