¿Será?

No quiero dejar inadvertido el inicio de este 2013, más bien aprovecharé el espacio para agradecer tu tiempo y paciencia para leer mis líneas semanales. Espero este año sea pleno en todas las facetas de tu vida, y tus planes se consoliden. Deseo que aprendamos a convivir más con la madre tierra y ofrecerle un poco de lo mucho que nos regala. ¡Feliz año y día de reyes!

Después de este preámbulo me concentraré en el tema de hoy. Hace días me llamó la atención una noticia. Resulta que ocupamos el primer lugar mundial en establecer propósitos de año nuevo. Los mexicanos tenemos ese hábito arraigado al inicio de cada año, de acuerdo con un sondeo internacional de la firma Randstad. Después de nuestro país está la India, con un 81 por ciento, seguido por Argentina con un 80 por ciento. Sin embargo, en países más desarrollados que el nuestro, no es común establecer metas anuales, por ejemplo en Noruega alcanzaron un 24 por ciento,  Dinamarca un 16 y Suecia 14.

La calificación de México es del 87 por ciento, ya que los resultados arrojaron que siete de cada 10 mexicanos establecieron metas tanto personales como profesionales o laborales. Ahora comprendo, porqué es tan común que después de felicitar a alguien por el año nuevo, casi en inmediato nos preguntan sobre los objetivos a alcanzar en los próximos doce meses.

Desde el día dos empecé a preguntar a familiares y amigos sobre el tema. Casi todos ponen por lo menos uno de los siguientes propósitos: adelgazar, aprender inglés, dejar de fumar, hacer deporte, encontrar pareja, ahorrar, tomarse la vida con más calma, ser más tolerantes, obtener un mejor trabajo o mayor remuneración por el actual. Lo curioso es que año con año se repiten casi todos. Enero es el mejor mes tanto para los gimnasios como para las escuelas de idiomas, puesto que muchos solamente pagan el mes y no asisten, es parte de las utilidades de estos negocios.

Valdría la pena preguntarse qué tan realistas somos, si nuestras metas son asequibles. Si se trata del terrero profesional, es importante saber si el objetivo va acorde a nuestros conocimientos y habilidades para poder lograr nuestro plan final. Porqué ocupamos el número uno en este rublo y superamos en mucho a los países altamente desarrollados. ¿Será que estos, en vez de enlistar sus propósitos, sólo se dedican a ejecutarlos?

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