Robalibros

-Imagínate mi foto en el periódico, en la nota roja con el siguiente encabezado: “Joven universitario tras las rejas por robar libros. Se vio obligado a ello por carecer de recursos.”-, Eso sí estaría padre, sería un orgullo para mí y les enseñaría a mis nietos el viejo recorte del diario. Me dijo más de una vez un gran amigo, en nuestra otrora vida estudiantil en el antiguo ISCyTAC de Gómez Palacio, Durango, hoy Universidad La Salle.

Este amigo, siempre se preguntaba por qué los chavos laguneros no tenían el hábito de leer. Afirmaba que debíamos tomarlo como vicio, ser prófugos de la televisión, de las modas y del consumismo, intercambiar libros, ideas, crear, proponer, divulgar, en fin, buscar la masificación del conocimiento. Siempre traía (trae) un libro entre las manos. Desde entonces era más que buena pluma.

Hasta ahora no he visto una noticia de alguien que haya sido encerrado por robar libros para leerlos. Comentaré un caso a la inversa. Hace días, un primo estacionó su auto cerca de un museo en Torreón, acudía a la presentación de un libro. Al término de éste, vio que su coche estaba abierto, se llevaron su aparato de sonido, sus bocinas y una chamarra. También sustrajeron un portafolio con libros, mismos que encontró a pocos metros de distancia. Estaban intactos.

En esta semana me enteré de un singular atraco, se robaron mil 635 cajas con libros de texto gratuitos del presente ciclo escolar.  La Secretaría de Educación de Coahuila las resguardaba en una bodega de la dependencia en la capital del estado. Lograron sustraer un total de tres toneladas y media de textos de primaria, que fueron trasladados en un camión con dicha capacidad.

Un poco irónica, podré deducir que los autores materiales del atraco: 1) Tienen mucho interés en revisar las faltas ortográficas de los textos. 2) Llevarían el material para una comunidad remota carente de instrucción primaria. 3) Realizarían una donación de papel para recabar fondos para una campaña altruista, o 4) Al igual que mi amigo, desean salir en la prensa por atracar libros.

Mi amigo no salió en el periódico por esa causa, sino por compartir historias y noticias a los chihuahuenses, por presentar libros de su autoría o ajenos, por incidir en seguir buscando la masificación del conocimiento. Como él mismo afirma: Escribo por recomendación de mi madre, que me decía, entre la nube de fantasmas que habitaban sus tiempos de niñez, que cuando se tiene una pesadilla hay que contarla en voz alta para que no se cumpla.

 

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