Reflexiones

El tema de la semana anterior causó polémica entre algunas personas que me hacen el favor de leer mis artículos. Me voy a permitir transcribir de manera literal algunos de los mensajes recibidos en mi correo personal. Era relativo a la muerte lenta de los tríos musicales en la comarca en particular, como uno de los elementos de identidad como mexicanos y como laguneros.

 Hay algunas opiniones encontradas a las cuales me referí en primer lugar. Ambas, reflexiones son profundas y reflexivas. Juan Noè Fernández Andrade escribió: “A reserva de leerlo con más cuidado, creo que abordas un tema importante por lo que significa para el país. Por desgracia, otra, viene perdiéndose como paete de nuestro sello nacional. Si revisamos lo que es México en los últimos años, veremos que hemos perdido mucho de todo; y no hemos ganado nada, o casi nada, de nada. Quizá será un punto a discutir: lo que hemos ganado y lo que hemos perdido en los últimos cincuenta años. Y, si bien señalar posibles causas, lo mejor será encontrar soluciones… si es que las hay en esta, para mi, inentendible “modernidad”. Los otros tríos, qué decir, que son parte también de la historia.”

Por su parte, el doctor Gregorio Martínez Valdes analizó en el mismo tenor que Juan Noé: Estupendo tu artículo acerca de la muerte lenta de los tríos. Me refiero, claro a los tríos de cancioneros que llenaron toda una época de nuestra adolescencia y nuestra juventud. Son memorables, inclusive, los nombres de los tríos: ahí tienes, por ejemplo el Trío Los Chafas que amenizaba las cheves que servía don Pedro Gámez en el Bar Reforma, contra esquina del Cine Modelo en Torreón. Si rascas un poco a tu memoria vendrán otros 43 tríos solamente en la comarca, sin contar a tríos como Los Aullantes del camino, célebres en la Narro en los años 50. Bueno, muchas gracias por revivir a los tríos.

Norma González Córdova y Ángel Vázquez coinciden con el te3ma de la inseguridad como elemento dañino para la conservación de los tríos. La primera escribió: Me encantó el artiíulo, pero la bornca es la inseguridad y que la gente ya no hace fiestas y reuniones y los pocos que los hacen a no tienen para contratarlos, los que tenían ya no viven en Torreón. También se están acabando los mariachis y los grupos que quedan no tienen chamba. Todas las semanas llegan a mi oficina desesperados. Muchos emigran a San Miguel de Allende y a Cancún. El problema es la inseguridad. Trabajan de noche y la vida nocturna aquí se acabó, incluyendo salidas a restaurantes y demás.

Ángel piensa lo siguiente: También hay que incluir el elemento inseguridad, ya que por lo general, son por la noche que salen a ejercer su trabajo, además de la escasez de efectivo, por desempleo, y otra como lo menciona en el artículo, el cambio generacional, ya que los que nacieron en los 90 ya se están haciendo adultos, y están dominando el mercado absoluto. Los gustos cambian.”

Luis Enciso Canales me regaló su punto de vista: Me da mucho gusto que tomes en cuenta temas como este, que a la mayoría de las personas ni siquiera les provoca la más mínima reflexión. Creo que eso es parte del problema, hemos ido perdiendo cosas y en ese trayecto no hay nada ni nadie que invite a evaluar lo que pasa,en parte, lo vertiginoso de la vida y las “prioridades” que hay que atender, sin tomar en cuenta que una cosa impacta a la otra necesariamente, el conocido efecto mariposa, ya que necesitado de la t subvención para subsistir es por eso que es más rica y dinámica, pero obviamente tampoco se puede sustraer de los nocivos efectos de las políticas públicas que nos impactan ya sea en lo económico, en los social y por supuesto en lo cultural. Pienso que para el resguardo de estas expresiones es importante el diseño de políticas culturales adecuadas para proteger el patrimonio cultural intangible con el que contamos. Otro problema que veo es que no se hace inversión en investigación, de esta manera, jamás tendremos un diagnostico correcto y por consiguiente, no podremos aplicar el tratamiento adecuado para corregir o controlar la pèrdida.”

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