Rebatinga educativa

Digamos que se llama Sofía. Usaré un nombre ficticio, pero el resto de mi relato es real. Disfruta de leer, del buen cine, de estar en casa con familia y de la comida sana. Es sumamente cuidadosa de todo lo que hay  a su alrededor. Le preocupa el calentamiento global, hacer los deberes antes que los placeres, cumplir su palabra y no faltar a sus clases extracurriculares. Con frecuencia les escribe a los autores que lee para darles su opinión sobre sus textos y le molesta por qué no le responden. Sofía tiene 14 años y entrará pronto a la preparatoria.

Su mamá me comentó una nueva preocupación de Sofía. Esta joven está atenta de la carga de materias de las diferentes opciones de “prepas”. Le entristece que para todas, ella sea una alumna más, que los estudiantes representen un negocio. Su idea es que en este lapso previo a la universidad, debe ser un espacio comprometido con el alumnado para ofrecerles lo mejor en el área educativa y reforzar de paso, los valores inculcados en casa.

Por mi parte, visité en Saltillo algunas opciones de este mismo nivel para mi hija Jimena, que cursa al igual que Sofía, el tercer año de secundaria. Me atendieron de manera por demás formal, cortés, y con exacerbado entusiasmo, que hasta llegué a pensar que quizá conocía a la captadora de almas en turno. El marketing aplicado en pleno, usado de tal forma que dudé cuál es la línea divisoria entre lo real y lo mercadológico. En cada una de las prepas particulares, los jóvenes parecían plenos y felices.

De las seis opciones a las cuales acudí, he recibido llamadas telefónicas para saber si mi hija entrará ahí a estudiar. Comentan sobre el cupo, así como la gran oportunidad que tiene la futura alumna de “ser parte de ese importante equipo”. Están atentos del examen de admisión, de la opción de becas y de los cursos previos. No tienen inconveniente si el alumno no puede acudir en la fecha señalada para presentar la prueba, pueden reprogramarlo.

De todos los telefonemas, el de ayer es digo de contar. Se trataba del departamento escolar de una institución global. Si Sofía se entera, seguro llora. Comentó la mujer del otro lado de la línea que pensando en nuestro beneficio familiar, y como una oferta única, la prepa se une “al Buen Fin” para ofrecer un 70 por ciento de descuento en la inscripción. Esto nunca antes lo habían hecho, pero para favorecer a los padres de familia, ahora es una realidad. Le comenté que mi hija aún no define dónde estudiará y que no ha presentado examen en dicha casa de estudios, a lo que no le tomaron importancia. Insistieron en no desaprovechar esta oportunidad. Es triste pero así es, mi querida Sofía. “Primero dinero” en esta rebatinga educativa.

 

 

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