Que tiemble

Para todas aquellas personas que se encuentran deprimidas, la solución ha llegado. Para quienes el placer de comprar es inigualable. La Revolución les ha hecho justicia y a partir de hoy llega a nuestro país el “Buen fin”. Se trata de la venta de descuentos más importante del año. Es como el Black Friday de los gringos, pero de este lado. Pagando en pesos, sin pasar la aduana ni semáforos.

Si no te fue posible ir a nuestro vecino país, lo que te vas a ahorrar en hotel y traslados, cómpralo en México, en tu ciudad. Puedes empezar por lo que siempre has deseado tener: ese maravilloso abrigo, el aparato para hacer ejercicio que dejará tu abdomen como de 20 (aunque tengas 53), un artefacto para escuchar mejor, o el maravilloso sistema para aprender inglés de una vez por todas, son algunos ejemplos entre cientos de artículos indispensables para alcanzar un poco la felicidad.

Es importante iniciar a prepararse para el calentamiento de brazo. Deslizar la tarjeta de débito o crédito una y otra vez con tal de aprovechar las mejores ofertas de nuestra vida. Además, está anunciado que aplicarán a “meses sin intereses” ¿qué más podemos pedir a la vida? Barato y a plazos. Como esa tienda que tiene nombre de complejo maternal que ofrece que realices pagos chiquitos (pero para el resto de tu vida).

Recordé un pasaje del libro de El vertical silencio, de la coahuilense Magdalena Mondragón  en el cual describe al lagunero en los tiempos de nuestra bonanza del algodón. El agricultor se endeuda para sembrar y si no le va bien en la cosecha, pide más crédito para mantener un buen nivel de vida al que está acostumbrando. Es espléndido con los amigos, con él mismo, vive de apariencias y con los intereses pisándole el cuello. De ahí surge la conocida frase de la Laguna: ¿En dónde firmo?

Ignoro si es una característica propia del lagunero en particular o del mexicano en general. Pero vivir más allá de nuestro presupuesto es para muchos una forma de vida. Nos resulta difícil desaprovechar esas ofertas que nos muestran cual espejitos brillantes, nos convertimos en conejos tras la zanahoria. Cuando llega el estado de cuenta ya ni nos acordamos que seguimos pagando a meses sin intereses.

Muero de curiosidad por ver el comportamiento tanto de las tiendas participantes como de los consumidores. Si realmente darán unas súper ofertas o inflarán los precios para engatusarnos en adquirir la mejor compra de nuestras vidas. Dice un amigo con maestría en finanzas que tenemos que deber siempre para vivir bien. Él afirma: “si debes en las tarjetas, que se apure el banco, no tú”. También le dice a los hijos: “Si hay ofertas, compren. Lo que sea, pero compren”. Esa política es parte de lo que le ha dado felicidad a él y a su familia.

Lo cierto es que antes de lanzarte al calentamiento de brazo,  recuerda que todavía faltan los gastos navideños y la cuesta de enero está a la vuelta de la esquina. Si tienes pensado comprar artículos caros como muebles o electrodomésticos, aprovecha los descuentos con buen precio, pero evita endeudarte más allá de tu presupuesto. Toma en cuenta lo que debes pagar, ahorrar y lo que vas a regalar. Una última sugerencia, quizá la más importante. Si fue útil el presente artículo para que no despilfarraras tu dinero en vano, bien vale la pena que gastes en un café para la autora de este texto. Ahora sí: que tiemble la tarjeta.

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