Pueblo mágico

Tuve la fortuna de ser invitada por el Presidente Municipal de Viesca, Javier Escobedo, para presentar mi libro De latidos y biznagas. La cita fue el pasado seis de septiembre en la Casa de la Cultura del Municipio. Es una construcción grande de adobe con un toque de pasado que provoca  pasar un momento agradable en ella. La sala de usos múltiples es la primera habitación tiene la exposición “Recorriendo La Laguna” del pintor Lagunero Rafael Aguirre”

El escenario para la presentación fue el patio. Tiene grandes arcos. La parte central cuenta con un pozo con el que sacaban agua a poca profundidad con ayuda de una tina de madera. Todo arreglado con motivos de nuestras fiestas patrias. El viento estuvo a nuestro favor y nos acompañó en todo momento, incluso jugaba con las hojas de quienes leíamos para los asistentes.

Poco a poco se fueron ocupando las numerosas sillas, y tuvieron que poner un poco más. Los viesquenses llegaron puntuales y vestidos con mucho esmero, como para una fiesta. Me hicieron el honor de ser presentadores dos oriundos de Viesca, Rosario “Chayito” Martínez Valdés y Germán García Rey. Ella es la poetisa del sitio y él ha sido presidente en dos períodos. Ambos dieron una lectura especial a mi libro.

Me llamó la atención que Don Carlos Guzmán Madariaga, quien fungió como maestro de ceremonias presentó en primer término a algunos de los presente y al final, a las autoridades, entre ellas al licenciado Javier Escobedo y a su esposa Martha. Fue como hablar entre amigos, en una charla informal, en donde mientras hablas percibes la atención de todos. En todo momento los viesquenses estuvieron atentos a lo que dijimos los tres que estábamos al frente, no cuchichearon ni  se distrajeron con sus celulares.

Se cuidaron todos los detalles para que saliera más que bien esa sesión cálida y cercana. Generalmente no me gusta leer mis textos en las presentaciones porque a pesar de ser breves, los asistentes se distraen con facilidad. Sin embargo, decidí leer un par de relatos porque son de Viesca y resultaba mejor ejemplo que decir lo mucho que representa para mí este Pueblo Mágico. Los asistentes, hasta los de la última fila, veían y escuchaban con atención cada palabra que les leía.

Después de algunos comentarios, me dijeron que me tenían una sorpresa y vaya que lo fue. Jayro y Gelita, quienes preparan los dulces de leche más ricos del pueblo, me regalaron dos de sus delicias. Uno era un gran rectángulo con la leyenda “Viesca Pueblo Mágico”, formado con delicadeza con coco rallado. En los laterales tenía dibujado una red a base de triángulos. Pasaron a entregarme los dulces y luego hicieron fila para que les firmase mi libro. Se iban contentos con su libro firmado. Yo complacida de tan agradable recibimiento, de saber que es suyo el Pueblo mágico y ahora también esos latidos y biznagas.

 

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