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pruebaHola, feliz viernes santo. Espero que estén de acuerdo con esta cuestión.

Saludos afectuosos,

Arcelia Ayup S.

La cuestión

¿Leer o no leer? ¿Será esta la cuestión? Quizá aunque nos esforcemos en mandar mensajes y actitudes para fomentar este maravilloso hábito entre las nuevas generaciones, los jóvenes toman la decisión de hacerlo o no hacerlo. Si disfrutamos leer, es natural que nos atraiga que muchas personas tomen esta acción como vicio y puedan sentir lo que a nosotros nos provoca: un gran placer, poder conocer maravillosos personajes y sitios, acercarse a historias, estilos literarios así como épocas pasadas, presentes o futuras, sin salir de donde estamos, alentado con la imaginación del autor y alimentada con la propia.

No sé hasta qué punto influye el entorno entre los jóvenes para acercarse a la lectura. Tengo varios amigos, verdaderos devoradores de libros cuyos hijos no leen. Dicen que les contaban historias a sus pequeños y les leían por las noches antes de dormir, les compraban libros de acuerdo a su edad y nada, siguen sin acercarse a cualquier texto que no sea obligatorio en sus escuelas. Por el contrario, tengo otros amigos a los cuales de plano la lectura no les atrae en lo absoluto, y en cambio, sus hijos son grandes lectores. Incluso, dicen que cuando sus pequeños les piden ir a la librería, ellos los intentan convencer de adquirir una película o algo menos aburrido que un artefacto lleno de letras y para colmo, sin dibujitos.

Detrás de cada lector hay una historia diferente. Algunos iniciamos en este ejercicio a mediana edad y también existen quienes apenas aprenden a leer y no sueltan cualquier material que cae en sus manos. Y ni hablar de quienes, cumpliendo una tradición de varias generaciones, con orgullo afirman que no han leído un solo libro en su vida. El poeta, escritor y crítico literario inglés, Samuel Taylor Coleridge definió hace más de un par de siglos que existen cuatro tipos de lectores: esponjas, coladores, relojes de arena y diamantes. Los primeros absorben todo lo que leen y lo devuelven en el mismo estado, pero un poco más sucio. Los coladores aprenden sólo elementos negativos. Los relojes de arena no retienen nada, se conforman con pasar páginas para matar el tiempo. Y los diamantes, son escasos, sacan provecho de todo lo que leen y además, comparten lo aprendido.

 

Recientemente he acudido a varias presentaciones de libros, tanto en Saltillo como en Torreón. Me gusta acudir a estas actividades, que considero, deben ser instrumentos para acercar a la gente a los libros. Aunque en honor a la verdad, algunas veces he asistido a algunas en las que, a lo que alientan es a imaginar los libros como burdos elementos desencantados. En su mayoría, los presentadores realizan una breve descripción del libro, cautivan con el tema y la historia y para cerrar invitan a adquirir la obra en turno, supongo es la misión del presentador.

Sin embargo, algunos de ellos toman ese momento para sí mismos, sus cinco minutos de fama, que con reloj en mano, he contado hasta cuarenta minutos, ignoran si el público está cansado, si tiene otras reuniones posteriores o si después de los primeros diez minutos su atención se perdió entre leer y leer a diestra y siniestra páginas enteras sin ningún orden.

En su libro titulado Como una novela, Daniel Pennac[1] señala que los lectores nos concedemos todos los derechos: 1. El derecho a no leer, 2. El derecho a saltarse páginas, 3. El derecho a no terminar un libro, 4. El derecho a releer, 5. El derecho a leer cualquier cosa, 6. El derecho al bovarismo, 7. El derecho a leer en cualquier parte, 8. El derecho a picotear, 9. El derecho a leer en voz alta y 10) el derecho a callarnos. Todos estos derechos son nuestros, aunque sería bueno ignorar el primero. La vida es corta, leamos lo que nos cautiva. Leer o leer debe ser la cuestión.

 

 

 

Un comentario

  • Luis Enciso

    Hola Arcelia, con respecto a tu artículo pienso que el problema del fomento a la lectura es multifactorial, que tiene que ver con el modelo educativo, la perdida de la capacidad de la comprensión lectora, en fin, por ejemplo dice Giovanni Sartori que una de las consecuencias nocivas que trajo consigo la aparición del ciber texto, es una lectura desarticulada ya que ésta con el apoyo de la tecnología se le pueden incluir imágenes y sonido, dice que, lo mismo se puede leer al revés o al derecho, se tiene un sinfín de posibilidades de leerlo y entenderlo, ya que es mas visual que de razonamiento, además esto hace que el receptor no tenga un lectura lineal, como es en el caso de los libros convencionales, en éstos la lectura es secuencial y la comprensión del texto es, por así decirlo, más coherente. Existe un hilo conductor desde el inicio hasta el final, si a esto se le agrega que son precisamente los jóvenes los que antes de tener contacto con un libro, lo tiene con la televisión o la computadora pues el problema para que tomen un libro es mayor, el enemigo está en casa y prácticamente en todos lados, ya que todos tenemos un televisor, una compu, o un teléfono móvil con internet. Por otro lado los especialistas dicen que la tecnología ha modificado sustancialmente la manera de ver y entender el mundo y en consecuencia se ha modificado nuestra manera de pensar, sobre todo nuevamente entre las generaciones más jóvenes es donde se observa más arraigado este fenómeno, pero pienso que todavía hay huecos en los que la lectura puede permear aun, por ejemplo en los lugares donde la gente menos posibilidades tiene de tener acceso a la tecnología, las zonas más marginales, la cuestión es que la mayoría de los esquemas para impulsar la lectura se hacen entre una población que está sobre atendida, como lo comentas las presentaciones de libros desde que tengo uso de razón son igualitas, la mayoría de la gente va por otros motivos y los menos por un interés real, claro como todo hay su excepciones, pienso que se deberían hacer presentaciones de libros en plena vía publica, creo que uno que otro transeúnte se detendría y se interesaría de verdad, también, en espacios públicos populares, mercados, tianguis, plazas, colonias de alta marginalidad, etc; me gusto tu artículo ya que motiva a la reflexión sobre el tema expuesto, gracias por eso y te felicito.
    Saludos.

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