Porque quiere y porque puede

Grandeza llama grandeza. En 1880 el artista parisino Francois-Auguste- René-Rodin fue comisionado para esculpir “La puerta del infierno” inspirada en “La Comedia”, de Dante Alighieri. Dos artistas con dos visiones, dos sensibilidades y dos perspectivas. El primero trasladó las emociones provocadas a través de las palabras de Alighieri, cinceló los personajes y los llevó a una representación catalogada en su tiempo como “exageradamente perfecta.”

En la presentación de la obra en 1877 en el Salón de París, se vio severamente cuestionado de  la belleza y perfección de su obra, ya que Rodin no había estudiado en la Academia. La humanidad, la verdad y la belleza de esta majestuosa escultura fue rechazada por ser escrupulosamente perfecta.

El escultor francés dedicó varios años de su vida a recrear con el dibujo y modelado su propia idea del inframundo enlazada con el libro del escritor italiano. En su testamento para jóvenes creadores, Rodin escribió: “Todo es bello para el artista, pues en todo ser y en cada cosa, su mirada penetrante descubre el carácter, es decir, la verdad interior que se transparenta bajo la forma.”

Con una altura de más de seis metros y cuatro de ancho, “La puerta del infierno” posee cerca de cincuenta figuras, destaca el icónico y mundialmente famoso “El Pensador.” Peo en honor a la verdad, estar frente a dicha imponente obra es difícil decir cuál de las esculturas individuales es más hermosa. Acudí a admirarla al Museo Soumaya de la Ciudad de México. La visita fue casi obligada para verla de frente y por todos los ángulos. Claro, observé de nuevo la colección del museo, que me gusta mucho.

Es una maravilla tener acceso libre a esta increíble escultura. Adquirirla y trasladarla desde París hasta nuestro país es un lujo que se puede dar Carlos Slims, para regalo del resto de los mortales mexicanos y del resto del mundo. Como dice mi maestra de inglés: “porque quiere y porque puede.”

biznagaas@hotmail.com

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