Parto planetario

Gran revuelo causó el famoso 12-12-12, es decir el 12 de diciembre de 2012, uno de los días más importantes dentro del calendario maya. Es una fecha sagrada dentro del año nuevo maya. Escuché muchas opiniones en mesas de café, pero también en los medios masivos. Algunas amigas me comentaron que era importante hacer alguna petición a las 12 con 12 minutos.

Mi maestra “yogadicta” me explicó que ese día se alinearon cinco planetas. Ante mi cara de duda, dijo que entre el 10 y 11 de diciembre se realiza el proceso de metamorfosis de la tierra y empieza el alineamiento. Mencionó que las galaxias, la tierra y otros planetas tienen un núcleo interno, es decir, un corazón, y que nosotros somos sus células. El alineamiento significa que la tierra se pone en sintonía completa con los otros planetas. Como cuando están juntos varios relojes de péndulo, todos tienden a llevar el mismo compás, siguiendo la sintonía con el reloj más grande. Afirmó que no es el fin del mundo, que se trata de procesos interiores, nada que podamos ver con los ojos, que no son fenómenos cataclísmicos, ni se trata de dejar de hacer nuestra vida diaria. Sólo entrará energía a la tierra desde el centro del universo.

Me entró curiosidad el tema y pude aprender que algunos científicos y numerólogos, aseguran que el 12-12-12 se abre el último portal antes del final del ciclo evolutivo en el que vivimos. Según la numerología, el 12 tiene un peso fuerte por sí mismo. Representa las 12 dimensiones del universo, es decir los 12 signos del zodíaco. Hay un debate entre numerólogos y aficionados del tema, éstos últimos afirman que entre el 12 y el 21 de diciembre inicia la cuenta regresiva en el calendario maya, el “parto planetario”, que dará luz a una nueva tierra y a una nueva humanidad, los expertos afirman que esta teoría es falsa.

Entre las prácticas realizadas ese día compraron billetes de lotería, efectuaron conciertos altruistas, jugaron  en la bolsa de valores, se arriesgaron  en inversiones y en tomar nuevas decisiones, pidieron un deseo, hicieron todo tipo de compras, y las más interesantes, dieron el sí al matrimonio o lo consumaron. Sólo en Estados Unidos se casaron más de  siete mil 500 parejas. Se supone que ese día se representa la pareja, el hilo de plata, la espiritualidad, la templanza, marca tiempos individuales y en pareja, que además en la celebración se interioriza el calor del sol en la tierra y se potencializan dones.

Mejor me quedo con las reflexiones de mi “yogadicta” favorita: “Vale la pena generar procesos de amor, dejar el ruido del mundo exterior y encontrarnos a nosotros mismos sin influjos externos, llenos de mensajes de pánico y desequilibrio, crear una nueva vida y un mundo mejor. Crear, no luchar.” Lo cierto es que el sol sale y se guarda de la misma manera cada día, a él no le importa ninguna profecía o calendario, tampoco quien gobierne, si hay deuda o si somos o no felices, si hay un parto planetario o un rayo nos parte.

 

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