Palabras. ParteII

Por fortuna, tuve varios comentarios relacionados con el texto anterior, sobre las palabras que usaban nuestros abuelos, las cuales ya están en desuso. Quienes hicieron favor de escribirme al respecto, les llama la atención el desapego en general a nuestro idioma y cómo en realidad son muchas palabras y frases casi olvidadas por nuestra generación y desconocidas por las siguientes.

Cuando comentaba con mi amiga Ruth Castro sobre el tema, me afirmó que tanto a ella como su hermano les hacían bromas en la primaria, porque usaban palabras que el resto de los niños no conocían. Ella concluye que esto se debe que como su mamá trabajaba también por las tardes,  convivían demasiado con su abuela y su bisabuela, y de ellas adquirían su vocabulario. Dice incluso, en algunas ocasiones su mamá no sabía a lo que Ruth se refería cuando hacía alusión a alguna frase de su bisabuela.

Entre las expresiones de mi uso cotidiano figuran: “anda el diablo en los quiotes”, “tan charros y a pie”, y “pásame la chumacera”. La primera es herencia de un gran amigo, quien la usaba cuando pasaba algo extraordinario, como la visita de una persona a quien no veía desde mucho tiempo atrás, o bien, cuando había una actitud poco usual de alguien. La segunda es herencia de una maestra de los dichos, quien trabajó en la casa materna durante muchos años. Ella la usaba cuando alguien presumía de algo en particular, pero lo que decía no era parecido a la realidad.  Eran como dice otra amiga “ricos frijoleros”, es decir que viven de apariencias.

Lo de “pásame la chumacera” lo tomé de la güera Ligia, era amiga de mi familia materna y conviví con ella desde que yo era niña. Era la plañidera del pueblo y recuerdo que siempre que olvidaba el nombre de algún objeto decía: “eso, la chumacera” o “no encontraba la chumacera”. El hijo de la güera Ligia era mecánico de un taller y creo que de ahí tomó ella la palabra, sinónimo de  horquilla, pieza de metal o madera con una muesca en que descansa y gira cualquier eje de maquinaria. Dicho sea de paso, conozco el significado de la chumacera algunas décadas después.

 Esperanza Zertuche me compartió algunas expresiones desconocidas para mí, por ejemplo, “te vas a despernancar”, “el niño está capiado” y “te vas a desbarrancar”. Pareciera parte de un trabalenguas el “te vas a despernancar”, entre otros significados es te vas a quebrar las piernas. Pude investigar que capiar quiere decir mover las pestañas repetidamente, aunque la aplicación que le da Esperanza significa que el niño está orinado. La última idea es caer al barranco o desbocarse.

 Citaré para cerrar una que me gusta mucho y que también menciona Esperanza: “tenía que salir con su batea de babas”, es decir que no hizo lo correcto, se equivocó. ¿Tú tienes alguna frase recurrente?

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