Oportunidades únicas

Desde hace un año ando en busca de una súper oportunidad para comprar una secadora. Esperé la pasada navidad, el 10 de mayo, las ventas anuales de las tiendas departamentales y nada. El súper precio no era el de mis expectativas. Pregunté a varias amigas si sabían en dónde estaba con mejor descuento. Una de ellas me dijo que no valía la pena esperar tanto tiempo para comprar una secadora de cabello. Le expliqué que se trata de una secadora de ropa. Que en Saltillo, Coahuila, el invierno es crudo y duradero, que las prendas no se secan con facilidad y que además en esta temporada también llueve.

Al parecer esta temporada será también muy fría, por lo que ya no quise extender más la adquisición anhelada. El viernes nos fuimos mi familia y yo a Torreón. Acudimos al establecimiento comercial más antiguo. Fue difícil encontrar un lugar libre para estacionar el auto. Había mucha gente, y casi todos traían bolsas con sus respectivas compras. El personal no se daba abasto para atender la clientela, lo que me llamó la atención porque en realidad no había grandes descuentos. Fuimos directo al departamento preciso. Me decepcioné porque realmente deseaba un mejor precio.

En ese momento todo era felicidad para los clientes que como nosotros, sino encontramos la súper oportunidad, nos llevamos la deuda para pagarla a “meses sin intereses”. Por cierto con esta forma de pago se realizaron el 48 por ciento de las compras del  Buen fin. No sé si te ha pasado, que cuando revisas el estado de cuenta de tu tarjeta de crédito, ya ni recuerdas de qué es el cargo número 12. Pero, como buenos mexicanos, la emoción de firmar y conseguir lo que queremos, nadie nos la quita, aunque paguemos en abonos chiquitos… por el resto de nuestra vida.

Tengo como hábito comparar la tienda que ofrece el mejor costo, así que fuimos al otro lado de la ciudad, a esa tienda que dice ser parte de mi vida. También estaba atiborrada, al igual que el resto del mall. Saludamos a varios amigos y el tema de conversación fue si ya habían aprovechado el Buen Fin, que debían de traer alguna bolsa con su compra. Comentaban dónde había filas de hasta tres horas y qué artículos estaban de verdadera oferta. Otros amigos nos platicaron que el domingo el estacionamiento estaba cerrado en el mall del oriente de la ciudad, que había autos por todos los costados.

De acuerdo a la prensa escrita, además del comercio, servicios y turismo, ahora participaron agencias de viajes y de autos, espectáculos, televisión por cable y seguro de automóviles. Según CANACO la derrama económica en Torreón con el Buen Fin supera los mil 800 millones de pesos, y logró un incremento del 52 por ciento en las ventas con relación al año pasado. En el ciberespacio también se registraron grandes avances: 9.5 millones de páginas vistas, a través del portal oficial www.elbuenfin.org, más de 267 mil descargas a teléfonos celulares y otros dispositivos; 394 mil seguidores en facebook y 37 mil en Twitter. Los productos en línea más buscadas fueron electrónica, video, ropa, fotografía, cómputo, calzado y automóviles.

Los organizadores están de plácemes, porque consideran que si es una alternativa de competencia del Black Friday de los norteamericanos, aunque mientras celebrábamos los mexicanos el Buen Fin, en algunas fronteras las filas para entrar a Estados Unidos eran de hasta cinco horas. Lo cierto es que nos gusta sentir que aprovechamos estas “oportunidades únicas”, como  esta “venta más barata del año”.

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