Oliver

Una de las miradas más hermosas que he recibido fue de Oliver. Sabía si mis latidos vibraban o palidecían; si tenía un refugio cálido o nevado; tenía el gesto justo para el momento adecuado. Él me enseñó a acercarme a los de su especie. Sus ojos pedían quedarse en los míos, me atrapó su carita arrugada y tierna y su cola ensortijada.

Desde la navidad de 2002 supe que era para mi hija Jimena, quien entonces tenía cuatro años. Oliver era un perrito pug de dos meses. Envolví una caja de regalo, lo metí  y lo puse bajo el pino, para que lo descubriera Jimena. Ella se mostró radiante y extremadamente feliz, con el primer abrazo de su nuevo compañero. 

Son infinitos recuerdos de la presencia de Oliver. Nos contagiaba con su energía, nos reíamos de sus numerosas travesuras, y me sorprendía cómo se incrementaba su convivencia y cariño. Después creció la familia canina, llegó la Britney de manera coyuntural y la antigua dueña al ver el flechazo entre los lanudos, decidió que compartieran sus vidas juntos. Así fue durante catorce años, entre riñas, varias camadas y un amor incondicional. Britney descansó hace cuatro años.

Llegaron cuatro perros más, de diferentes razas, historias y edades. Pero Oliver siempre ha ocupado un lugar especial en nuestros corazones, porque nos enseñó a sacar lo mejor de nosotros mismos, nos ayudó a alejar alergias, a entretenernos, a aminorar nuestras tristezas, a abrazarnos con su mirada. 

Vivimos cada una de sus enfermedades, las últimas más largas y tristes, que anunciaban lo inevitable. Oliver nunca se rindió, tenía un pacto con sí mismo en busca de la eternidad. Pero había una fuerza más grande tras él, la dueña de sus ladridos lo aguardaba, estaba escrito en el firmamento: Oliver debía irse el lunes ocho de abril de 2019, con la satisfacción de habernos regalado diecisiete años. 

Ahora confirmo que quien tiene o ha tenido un perro despierta su sensibilidad. Por algo compartimos un setenta y cinco por ciento del mismo código genético con estos maravillosos seres sin alas. Nos vendría bien aprender de ellos.

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