Nuestro entorno

El pasado miércoles fuimos mi hija Jimena y yo a lavar el coche en Saltillo. Recordamos cuando veía con asombro los enormes rodillos y las manguerillas que aventaban jabón por todo el auto. Su carita de emoción y alegría era inevitablemente contagiosa. Ahora la cara de asombro fue la mía, desde el asiento del copiloto y ella tras el volante, montada en sus diecinueve años y sesenta y nueve días.

Desde 1998 me ha regalado grandes enseñanzas de vida, ha endulzado mis oídos y mi corazón. Guardo algunas de sus frases para la posteridad, pero lo que me enseñó ahora no llevaba palabra alguna. Nos bajamos del auto para sentarnos en la salita de espera. En la puerta de ésta había un perro negro mestizo muy bonito. Ella fue de inmediato a acercarse y en unos segundos ya estaba el can a sus pies. Lo acariciamos y estaba muy complacido. Nos dijeron que se llama Nigga.

Después se acercó una perrita güera, muy lastimada y sucia. El administrador nos advirtió que es muy brava, que muerde y que a diferencia de Nigga, no es del local. Jimena solo sonrió con el señor y caminó hacia la perrita, se sentó en el suelo al lado de la lanuda perra en silencio, le habló suave, le sonrío y la chuchita agachó la cabeza. Mi hija la acarició mientras le seguía hablando, le decía lo bonita que es y parecía entenderle. Nigga se puso celoso y exigía atención, daba su patita y se acercaba con nosotros para que lo acariciáramos.

Los empleados vieron con sorpresa la escena. Nos dijeron que la perrita siempre está a la defensiva, le gruñe a todos los clientes y muestra su bravura con los colmillos. A mi hija le permitió limpiarle las legañas y tocarle y abrirle el hocico hasta ver que casi no tiene dientes.

Cuando le pregunté a Jimena que qué le había dado a la perrita para transformar su enojo en paz, me dijo que solo le ofreció confianza, tranquilidad y cariño. Con esos elementos, ella logró sacar el lado vulnerable de la perrita, escondido por viejas experiencias. Los dichos son sabios, lo que das, recibes. Es buen momento para preguntarnos cómo queremos nuestro entorno.

biznagaas@hotmail.com

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