No comprar

Con frecuencia protesto, sin mítines, sin pancartas ni gritos. Protesto en silencio, sin involucrar a nadie, sin comentarlo siquiera. El pasado fin de semana me dediqué a observar, a escuchar y dejar pasar. Desde el viernes, vi a las nueve de la mañana un par de camionetas que llevaban grandes pantallas de televisión, salían de una tienda de autoservicio. Era el inicio del Buen fin. Por la tarde, al llegar a Torreón, la tienda homónima estaba abarrotada. El estacionamiento también llenísimo.

En la noche acudí a un mall para cenar en un restaurante que colinda con la “tienda ancla”. Muchas personas entraban y salían de ella, y llevaban además bolsas con su compra calientita. Llevaban rostros felices y bolsas de todas dimensiones. Me parecía que su comunicación no verbal afirmaba: “obsérvame, compré esto en el buen fin.” La rebatinga por acaparar clientes fue impactante. Cada uno de los ofertantes luchaba por ser superior a su competencia.

Sábado y domingo se veían las tiendas llenas, o por lo menos los estacionamientos lo estaban. Decidí no visitar un solo comercio durante los primeros tres días. Pude lograrlo, y me dio mucho gusto no comprar porque la publicidad manda. No fui testigo directo de que los precios en el Buen fin, estaban incluso, superiores al precio que marcaban unos días atrás. Solo escuché testimonios por la radio, así como de algunos amigos.

Mi compadre Rodolfo me platicó que tiene un amigo que cada año en el Buen fin, compra algo, una pantalla de televisión, electrodomésticos, o lo que “necesite”. Incluso debe en su tarjeta de crédito lo que adquirió “a meses sin intereses” hace tres y dos años, y este también siguió con su tradición. Me comentó que quizá ya hasta ni recuerde qué consiguió hace tres años.

Cerré mi protesta con una máxima: “Lunes de no comprar” y también cumplí. En la despedida del Buen fin no adquirí nada en lo absoluto. Con este ejercicio puedes ser consciente de todo lo que puedes gastar en un día, desde que sales temprano de tu casa entre propinas, bebidas, periódico, comidas o pagos de servicios, entre otros. Te invito a hacer tu “día de no comprar”, te sorprenderás. Espero tus comentarios.

biznagaas@hotmail.com

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