Nala

Dos kilos han cambiado la vida en nuestra familia. Llegaron en una caja de archivo muerto. Los recibió mi hija Jimena con gran emoción. Los esperaba desde hace más de un año. Dos kilos envueltos en un hermoso pelaje claro y negro; unos ojos vivaces y preguntones; cuatro patas torpes y lentas, y literalmente, la cola entre las patas. Una bebé canina de raza tipo Alaskan malamute se integró hace un par de semanas a nuestra vida familiar: Nala. De inmediato conoció a Nina, nuestra chihuahueña de tres años; al viejo Oliver, el pug de dieciséis años; y a la Suzu, pastora de trece meses.

La Nina mostró celos de inmediato ante la peluda presencia, pero con características totalmente diferentes a las suyas. Exigió la atención de Jimena, parándose en dos patas por varios segundos. Se acercaba a Nala, a olerla, la veía extrañada y le tocaba con cautela su pelaje y le gruñía, mostrando su feroz dentadura. El Oliver, ya casi sin vista, solo se acercaba a sentirla y olerla con fuerza, imaginándola. En cambio, Suzu quería jugar con Nala.

Nala tuvo que sacar rápidamente su instinto de sobrevivencia y adaptarse a espacios diferentes a su origen. Aprendió a convivir con tres diferentes especies con fuerzas y talentos diversos. A los pocos días, Nala viajó sus primeros 260 kilómetros, metida en una bolsa canina. Paso dos días en Torreón y de nuevo, el domingo marcó el mismo kilometraje. Con su gran capacidad de aprendizaje, ya le fue más leve irse en la bolsa y ver la vida desde numerosos agujeros color café, rondando la presencia de la Nina, quien la veía con cautela dentro de su bolsa.

En pocos días el escuálido cuerpecito de Nala se fue haciendo más fuerte. Sus pasos son más firmes, juega con cualquier cosa. La alegría que le proporciona a mi hija es indescriptible. Se la pasa hablando con Nina y Nala, quienes viven dentro de la casa. Les habla fuerte cuando hacen travesuras o cuando pelean entre ellas; juega con ellas, las atiende, las tiene en su mundo y ambas tienen a Jimena. Saben que está al pendiente de ellas, que las cuida y las quiere, y ellas corresponden moviendo la cola.

 

biznagaas@hotmail.com

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