Música de Primera para Gente de primera

Vi con asombro como brincaba de un estado de ánimo a otro en espacios muy cortos, inmerso en una gran pasión y entrega. Concentrado en el aquí, en el ahora, sus manos podían ser delicadas para marcar una nota suave y después exigir con un ademán fuerte el toque de los platillos para cerrar en gran fiesta Las bodas de Luis Alonso, obra de Gerónimo Giménez. A mi alrededor todos los ojos admiraban al director invitado de la Camerata de Coahuila, al maestro Tatul Yeghiazaryán.

No podía dejar de mirar al director armenio, mientras recordé a una amiga rusa quien me contó que para ser profesional en su país en el terreno musical -como en todas las artes- y tomen con seriedad a alguien, deben empezar a practicar desde los seis años. Si inician en la adolescencia es difícil alcanzar a quienes les llevan años de ventaja, pues ya no es tan fácil “educar el oído y los movimientos de la mano”.

Cada integrante lleva a cuestas muchos años de práctica y estudios musicales, da lo mejor de sí mismo, orgulloso de ejecutar el instrumento que aporta. Sabe la importancia de entrar en el momento justo, pero también de aguardar. No observé a ningún músico distraerse, durante toda la velada estuvieron atentos a su director, a sus partituras, a la obra en turno ejecutada con esmero y profesionalismo.

La calidad interpretativa fue el vehículo para transportarnos a la Madre Tierra, con la Danza Gitana (Danza Bohemia) de Georges Bizet, logrando una conección con el corazón de los casi 900 asistentes. En lo personal me trasladé a mi querida Granada, a la Plaza de Salamanca y a un “tablao gitano”. La genialidad y la armonía estuvieron presentes en cada una de las interpretaciones tanto de los músicos como del director invitado.

El equilibrio de los instrumentos de viento, cuerdas, percusiones, metales, madera y teclado dejaron extasiados a los asistentes, amantes de la música culta, quienes no dejaban de sonreír, mover la cabeza, los dedos de la mano o los pies, mostrando una gran alegría y satisfacción interior. El maestro Yeghiazaryán, invitó al público a ser parte de la festiva interpretación de Rayos y Centellas, de Johann Strauss hijo. Aplaudimos como niños, contentos de participar en algo tan bello.

Estaban de plácemes por tener a la Camerata en su colonia Chachis Bustos, Astrid Noriega, Bety Sotomayor, Emma León, Irma Shiffer, Alejandro Martínez, Jorge y Enrique Monroy, Luis Treviño, Graceelynd Aranda, Ulises Mejía, Rodolfo González Treviño y Margarita Herrera. Doña Irma de Aspland muy contenta me confesó que algunas de sus amigas lloraron de emoción. En su mayoría eran colonos de Torreón Jardín, aunque también acudieron de la Lucio Blanco y de Jardines de California.

Pachelbel, Vivaldi, Bizet, Johann Strauss hijo, Chávez, Giménez, Johann Baptist Strauss (padre), Brahms y Rosas en un concierto didáctico ejecutado en la Parroquia del Inmaculado Corazón de María el pasado viernes 20. Un gran regalo del Gobierno de la Gente para los colonos de Torreón Jardín. Música de Primera para Gente de Primera, un concierto redondo y exquisito. Gracias a los sacerdotes  Aurelio González Rodríguez  y César Castillo Soto, por haber compartido este sueño con sus amigos y feligreses. Gracias a Tatul Yeghiazaryán y a la Camerata de Coahuila porque nos dejaron llevarnos por la belleza musical y aprendimos a poner el corazón en el oído. Ojalá estos regalos se diseminen por la ciudad, en estos tiempos tan vulnerables y anhelantes de ellos.

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