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Mucho sabor

Cuando alguien dice la palabra reliquia se me hace agua la boca. Imagino las tortillas de maíz calentadas directas de la flama, con la orilla quemadita. Disfruto lento el festín de asado de puerco y las tradicionales siete sopas: arroz, fideo, tallarín, macarrón, estrella, semillas de melón y espagueti. Formo pequeños triángulos con la tortilla rellena de esa delicia, mientras pienso en las enormes cazuelas en las que fueron preparadas. He comido muchas y hasta hoy ninguna ha sido desabrida, claro, unas superan el sabor de otras, pero quizá la veneración agregue un toque especial.

La palabra reliquia tiene varias acepciones, puede ser parte de un cuerpo o vestimenta de un santo venerado como objeto de culto. También se refiere a un objeto con gran aprecio, por haber pertenecido a una persona querida; o bien, se puede tratar de un vestigio, de cosas pasadas. Pero, a la que me refiero es a la “reliquia”, comida con carácter popular con fines religiosos, filantrópicos y gastronómicos dedicada a una virgen o a un santo. La danza de “matachines” es parte del ritual y representa un tipo de indígenas prehispánicos. Los danzantes anuncian el domicilio donde habrá esta deliciosa comida popular.

La “reliquia” se distribuye de manera gratuita a quien lo solicite, se acompaña de un acto litúrgico efectuado cada año, como una manda u ofrenda. Después de rezar, los asistentes comen ahí o se la llevan en recipientes para disfrutarla en casa. Esta tradición no es originaria de Torreón, sino influencia de Zacatecas. A pesar de lo anterior, la “reliquia” en Torreón ha cobrado a lo largo de los años arraigo, tradición, seguidores y mucho, pero mucho sabor.

Un comentario

  • Luis Enciso

    Felicito como siempre Arcelia por la rica variedad de temas que abordas en tus artículos en los cuales podemos vernos reflejados algunas veces o bien nos recuerda hechos similares vividos y me permito compartir el siguiente comentario RELIQUIOSO! Las tradiciones populares se van construyendo de las aportaciones de la comunidad en su conjunto y de forma individual, enriqueciendo y modificando lo que hoy se conoce como patrimonio cultural inmaterial, la cocina no escapa a este campo y la reliquia lagunera tampoco, por apropiación o por herencia la gastronomía de nuestro país tiene un origen prehispánico en algunos casos y en su mayoría es el resultado del sincretismo cultural que deviene de la rica diversidad de culturas resultante del gran proceso de migración e inmigración que frecuentemente se da en culturas como la nuestra, una culturas viva y en constante movilidad, a pesar de ello en la región lagunera la reliquia se ha mantenido dentro de los usos y costumbres solo de los sectores más populares de la comunidad, ya que el origen de esta tradición tiene que ver con el sacrificio hecho por individuos, familias o comunidades para honrar al santo de su devoción y así con sacrificio comprar el marranito para irlo engordando en el lapso de un año o de algunos meses a la par de ir almacenando algunos paquetes de sopa de la que caiga o de la que se pueda de la despensa de la semana y así nace el combinado de lo que se conoce como las siete sopas, para las clases populares esto representa un verdadero sacrificio, además de que el día en que se ofrece y se honra a la deidad seleccionada se convierte en un festejo en donde se puede compartir un verdadero manjar, es la posibilidad de la transmutación de la esencia de las persona a través de un rito que sigue vivo en nuestros días a pesar del avasallante bombardeo mediático. Saludos

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