A mi padre, don Jaime Ayup Sifuentes

¿Con qué letra empiezo a llamarte ahora? / ¿Dónde pondrás las palabras que me regalaste? / ¿Rotularás ahora los sobres de invitaciones para la corte celestial? / ¿Tuviste un perro de compañía para que te guiara en tu camino?

Papá, te llamé así mis casi cincuenta y dos años, / también te decía Mauricio, por tu añeja similitud con Mauricio Garcés. / Recientemente, me refería a ti como Míster Gandhi, porque nuestro amigo Moscoso detectó que eran parecidos.

Dejaste mucha gente que te queremos: / tu esposa e hijos, tus amigos, / mi hija Jimena, tu defensora número uno, / tus nietos, biznietos, sobrinos y cuñados.

Mi tío Varucho también llora, / tu único hermano que dejaste fuera de la fiesta Ayup, / estás con Chanita y don Juseph, y casi todos tus hermanos, / seguro mi tío Homero corrió a recibirte.

Mi mamá dice que está toda destartalada, / así dejaste a tu familia. / Van pocos días de tu ausencia: / cala profundo.

Mi querido libanés, / tus boinas están donde las dejaste, / olvidamos ponerte una, / aún así, quedaste guapo hasta el final.

¿Cómo se ajusta el corazón? / los latidos son dobles, / viajan, sudan, te buscan, / tienen lodo, fuego.

Una semana es nada, / el dolor no cesa, / se agazapa en los latidos, / en los atardeceres y en tu cama sin habitar.

Viviste todas mis transformaciones, / logros, sueños, letras, sonrisas, / me ves ahora lo que soy: / una huérfana de ti.

Te dolían tus piernillas flacas, / como reflejo de la pena de tu alma, / por dejarnos sin tu cobijo, / sin tus bromas ni tu perfil árabe.

Mauricio, ¿qué haces ahora? /¿usas los mismos pantalones de brinca charcos? /¿extrañas los regaños de mi mamá? / ¿las defensas y asesorías de Jimena?

Te recordamos por cualquier cosa, / te sentimos entre nosotros, tomando tu coca, / jugando a la lotería, escribiendo con tu hermosa letra, / haciendo crucigramas, comiendo chocolates.

Le diste a tus hijos gran herencia: / palabras, valores y dignidad. / Nos saliste debiendo otro legado, / tu estructura de cincuenta y cinco kilos. (Mi familia y yo agradecemos sus muestras de afecto.)

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