Empecé a desaparecer mis telarañas hacia los coaches hace un par de años, que asistí a un grupo en la Ciudad de México por invitación de un gran amigo. Me enlacé con otros coaches de otras latitudes. Así conocí en mi computadora a Diego Deyfrus, a quien confieso, dignifiqué cuando un amigo escritor me compartió uno de sus motivadores videos.

Recientemente el también actor y empresario estuvo en Torreón y acudí a escucharlo con mi amiga Adriana Galván. Para mi sorpresa, el Teatro Nazas estaba a casi un noventa por ciento de su capacidad. Buen síntoma de que como individuos buscamos tener una versión mejor de nosotros mismos.

Compartió interesantes perspectivas y experiencias personales. Al final, ofreció un espacio para preguntas. Una de ellas, la que más llamó mi atención y resultó el mejor de los aprendizajes. Una persona comentó que estaba muy lastimada por su antigua pareja, quien le había provocado un gran daño, al igual que otras personas y que aún no lograba perdonarles.

La respuesta de Diego, me sorprendió muchísimo. Le pidió que le pasara el micrófono a otra persona y comentó que él no está de acuerdo con usar estar frases: mi ex “me” lastimó muchísimo, sus familiares “me” dieron la espalda. Afirma que cuando usamos la palabra “me”, estamos culpando a otros de lo que sus actos pueden provocar en nosotros.

Deyfrus asegura que, en nuestra vida, cada uno de nosotros somos libres de actuar como mejor nos plazca. Pero depende de nosotros permitir que nos lastimen, convertirnos en bote de basura de otros y otorgarles nuestro poder. Es innegable que no podemos decidir sobre otras personas, pero sí sobre nosotros mismos.

De manera que, a partir de ese día, cuando descubro que uso la palabra “me” para culpar a otros de algo que me atañe, reestructuro mi idea. En lugar de expresar: “Me” quitó de su equipo; digo, por ejemplo: Tuve la oportunidad de saber que puedo hacer las cosas sin ayuda.

Si tienes interés en adoptar cambios positivos, te invito a que explores la posibilidad de usar eficientemente el “me” de tus expresiones comunes. Si te animas, me cuentas.

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