Libélulas (Parte I)

Las libélulas siempre me han parecido unos seres fantásticos. Cuando era niña imaginaba que había seres más pequeños que los transportaban a otros espacios, a hermosas dimensiones desconocidas en las cuales podían enamorarse con facilidad.  También me gustaba pensar que me volvía pequeñita y volaba sobre una libélula con destino a la selva y al mar. Ahora las he observado en Saltillo en grandes cantidades. Se ven en vuelo a poca altura.

Literalmente, la libélula “volando pica”. Se  alimenta de una gran cantidad de insectos más débiles y pequeños que su propia especie. El nombre femenino se usa para ambos sexos, es decir libélulas hembras y libélulas machos. Vive cercano a charcos, ríos y arroyos. Su vuelo es horizontal, como el de los aviones. A esa cualidad debe su nombre en latín, libella que significa nivel, artefacto para buscar una línea totalmente horizontal y saber que la pared o el objeto en cuestión estén totalmente derechos. Es casi imposible ver un insecto de este tipo balancearse hacia uno de sus extremos, siempre se conservan totalmente horizontales.

También llamados odonatos y ordinariamente caballeros del diablo, son de figura  ligera, alargada y de tonos brillantes tornasol.  Tiene alas estrechas y grandes,  reticulares, es decir, en forma de red, como si hubiesen sido tejidas de manera perfecta. Sus seis alargadas patas son de gran ayuda para aferrarse de ramas o de cualquier superficie. En edad adulta puede llegar a medir hasta 2.5 centímetros de longitud. Destacan también sus enormes ojos saltones.

Los europeos han puesto especial atención a estos seres alados. En España hace un par de años, investigadores descubrieron que las libélulas  pueden reproducirse por partenogénesis, forma de reproducción sin ayuda del macho. La vaca sagrada en el estudio de las libélulas es el doctor Adolfo Cordero Rivera, quien ha dedicado gran parte de su vida a investigar a esta especie. En sus experimentos para manipular a libélulas hembras descubrió que todas las hijas gestadas en laboratorio fueron hembras y clones de sus madres. El especialista afirma que las libélulas representan un orden de insectos de alrededor de cinco mil 700 tipos de especies.

Investigadores de la Universidad de Toronto, Canadá, revelaron que los odonatos son muy vulnerables y se estresan de manera tal que al verse amenazados ante depredadores o condiciones naturales, pueden morir. Por su parte para los británicos, las libélulas tienen un papel importante, y le dedican un par de días al año para honrarla, cada 20 y 28 de julio. La sociedad Británica de Libélulas organiza conferencias y otras actividades para masificar información sobre estos insectos a los que ellos llaman fantásticas joyas del aire.

También Japón tiene especialistas en los caballeros del diablo. No tenía idea de cómo otros países de primer mundo han trabajado intensamente para conocer a estos animales diurnos. Lo cierto es que la libélula sigue siendo motivo de inspiración para películas, obras de teatro, poesía, canciones y hasta para ponerle su nombre a organizaciones no gubernamentales.

Acabo de encontrarme con un texto muy interesante sobre el simbolismo de los odonatos en la nuestra cultura y en otras diferentes, así como mitos positivos y otros no tanto, los cuales compartiré el próximo viernes.

 

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