Las buenas o corren

Hace poco tuve la oportunidad de charlar con jóvenes de la Universidad Tecnológica de Torreón. Cuando les pregunté sobre lo que nos regalaba nuestro estado, saltaron las siguientes respuestas: Balaceras, inseguridad, deuda, muertos… Me dio mucha vergüenza escucharlos, de ninguna boca salió por lo menos un elemento positivo. Les dije que desgraciadamente, tendemos a resaltar lo malo y lo bueno se queda en un segundo término, como si no existiera. Muchas de nuestras mentes son como las noticias: sobresale lo putrefacto de nuestro entorno, así sea una sola acción, centenares de ellas que son positivas no aparecen en los diarios.

Hace varios días al leer un diario de Torreón, me pasó lo mismo. Debo confesar lo poco que me atrae leer la prensa, pero el domingo si me llama la atención. Sangre y más sangre goteaban de las notas más que rojas, política, tendencias económicas nada alentadoras y en un suplemento me atrapó una noticia agradable: La Laguna de Santiaguillo se incluye en la lista Ramsar. El acuerdo internacional Ramsar es el único de los modernos convenios en materia de medio ambiente que se centra en un ecosistema específico, los humedales de importancia internacional.

La Laguna de Santiaguillo es el humedal más grande del vecino estado de Durango. Recibe agua de los escurrimientos de las montañas de su alrededor, de Santiago Papasquiaro y de Coneto de Comonfort,  la cual se acumula en el fondo del Valle y no desemboca en ningún río. Sus características biológicas y de diferentes ecosistemas  tienen un alto valor para su conservación para lo cual existe un programa de  cuidado para que tanto su valor biológico como escénico se mantenga y sea un espacio sustentable de protección a la fauna silvestre.

Además de la belleza natural del lugar, lo interesante es su amplia biodiversidad. Desde hace miles de años, una veintena de especies de aves acuáticas migratorias vienen a este sitio a pasar el invierno cada año. Patos, cercetas y gansos, zambullidoras, garzas nocturnas y grullas son algunas de las especias que albergan este refugio, viajando principalmente desde Estados Unidos de Norteamérica, Alaska y Canadá. Aunque es asombroso saber que también arriban especies nacidas en Groenlandia, Islandia y en Siberia, Rusia. Además de las aves migratorias, se han visto comadrejas y algunos mamíferos endémicos.

La Laguna de Santiaguillo es considerada también por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad como región terrestre prioritaria y como área importante para la conservación de aves. Este sitio no es la excepción de ser perturbada, ya que algunas comunidades cercanas extraen agua con bombas de riego para cultivos. Ante esta situación, se creó un plan de manejo con autoridades tales como SEMARNAT,  PROFEPA y la UJED, como una manera para disminuir la cacería furtiva y transformarla en  caza sustentable,  ser un centro de observación de aves y fortalecer las actividades ecoturísticas en la región.

Dichas autoridades buscan hacer conciencia entre los visitantes para generar actitudes más responsables con la flora y fauna del lugar. Es importante darle el respeto que se merece a este extraordinario ecosistema. Es difícil pensar que estas aves viajan miles de kilómetros para resguardarse en la Laguna de Santiaguillo, sin más nada que su instinto, su determinación y sus alas. Muchos de nosotros con la conciencia de saber que este lugar existe, tenemos posibilidad de tomar un auto y llegar, pero, ¿cuántos de nosotros hemos ido? Nos llevará dos horas y media después de la ciudad de Durango, saliendo por la carretera de Parral. Ayudemos a difundir las buenas noticias, esas que no corren, hagámosla correr.

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