La patria es pueblo, historia, porvenir.

Pocas situaciones logran incomodarme y hacerme enfadar. Entre ellas las dobles caras, los ataques por la espalda y no reconocer las derrotas. Me gusta ser derecha, decir la verdad y  aceptar cuando pierdo. Tengo la fortuna de contar con amigos de todo tipo: budistas, cristianos, sacerdotes, ateos, católicos, petistas, apartidistas, perredistas, trotamundos, ricos,  sabios o sin letras. Respeto sus tendencias sexuales. Con todos y cada una de estas personas mantengo una amistad por encima de nuestras convicciones, con apego de nuestros respectivos credos.

Entre esos dogmas está la partidista. Nací en pañal tricolor, mi familia de origen ha practicado,  militado y ejercido en el PRI en diversos puestos y cargos de elección popular. De casi todos mis familiares priistas me enorgullece saber que han servido a sus ciudadanos, que han vivido de su trabajo, sin enriquecerse, tales como mis tíos Rodolfo y Álvaro Ayup Sifuentes. Todos mis votos han sido para el PRI por convicción y con él me he identificado aún más recientemente.

El respeto a los demás ha sido la constante en mi vida. Quizá por eso me cuesta tanto trabajo aceptar la campaña de lodo de Acción Nacional. Empecé a enojarme desde que iniciaron con su guerra sucia “no al heRMano”. Sentí lástima de ver sus patadas de ahogados al saberse perdidos, al ver que las encuestas le favorece a su contrincante priista. El pasado lunes la empresa encuestadora Mitosfky afirma que Rubén Moreira Valdez como candidato priista al gobierno de Coahuila alcanza un 72.5 por ciento, contra un 23.9 por ciento para su homónimo panista Guillermo Anaya Llamas. Imposible aumentar el porcentaje panista a tan pocos días de la elección y con esa actitud tan torcida.

Debemos recordar que el tricolor nace desde del poder, a diferencia de los partidos en el mundo que han surgido de los movimientos sociales. De manera que la manifestación “Juego Limpio” del PRI Municipal realizada el pasado 15 en Torreón es una muestra de que la militancia priista refuerza su convicción y deja constancia pública que está en contra del juego sucio del albiazul. Con esto los jóvenes asistentes afianzan su cultura participativa.

La participación ciudadana del PRI es un claro indicador de la salud democrática de nuestra sociedad lagunera. Llamó la atención la asistencia de gran cantidad de jóvenes así como de mujeres y hombres de todas las edades, quienes acudieron  por convicción propia. Exigieron  Juego limpio electoral, sin guerra de lodo ni puñaladas traperas, avalados con la fuerza de los hechos y de la experiencia del licenciado Rubén Moreira Valdez.

En la marcha, a “huarachazo limpio”, como me dijeron unas amigas que me pidieron no revelara sus nombres. Ellas fueron víctimas de varios contratiempos: haberse quedado con medio huarache debido a que la multitud lo mutiló; ampollas en los pies porque iban montadas en casi 20 centímetros de tacón; conjuntivitis debido a las altas temperaturas y la contaminación; así como insolaciones, quemaduras y golpes de calor. Todo ello resultan nimiedades ante los beneficios adquiridos de que el pueblo tome conciencia de la importancia de participar en este tipo de movimientos.

Finalizo con una idea de Pablo Neruda, en su libro prohibido Yo acuso. Discursos parlamentarios: “Dura es la patria a veces, dura la vida para miles de nuestros hombres de las industrias y de los campos, pero endulzaremos el camino del hombre y conquistaremos mejores días para ella; la haremos cada día más digna, más libre, más alta. La patria no es patrimonio de los que bajo su manto y su diadema quieren ejecutar crueldades y terrores, injusticia y atraso. La patria es pueblo, historia, porvenir.” (Neruda, Pablo, editorial Oveja negra, Bogotá, Colombia, 1997, pág. 237)

Deja tu comentario