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La nave deslizante

Tengo un gran ejemplo de trabajo y lucha constante, de lealtad y disciplina. Una mujer que ha vivido para los demás, apegada a sus convicciones y credos. Es difícil convencerla de algo que no encaja en sus creencias. Doña Arcelia Silveti Mejía, mi madre, tiene ochenta y tres años viviendo así. En general ha sido una persona con buena salud. 

Después de una larga campaña, mi hermana Lulú y yo la convencimos y la llevamos esta semana con su geriatra. La especialista le dijo que sus rodillas están desgastadas y que debe usar un andador con asiento. Yo estaba segura de que debía quedarle claro dicha necesidad imperante. Le hice una modesta pregunta a la doctora para que fuera reiterativa con la puntual solicitud. 

La experiencia de la geriatra le dio una respuesta asertiva a doña Arcelia y la convenció de que el bastón ya no era suficiente. Después de la consulta, fuimos a comprar el nuevo apoyo para mi mamá, un modelo reciente con asiento, y una canastilla al frente para transportar sus cosas. Le dije en broma que podía llevar ahí su tequila, refrescos y demás. Le llamamos la nave deslizante. 

Caminar con ese apoyo no le fue fácil, porque le representaba romper con el enraizado paradigma de ser todopoderosa. Pero apareció un segundo escenario más difícil. Fuimos a visitar una amiga de mi mamá que vive en una colonia residencial de Torreón. Con sorpresa observé algo en que no había reparado anteriormente: las calles no están diseñadas para ser usadas por personas que necesiten muletas, andador o sillas de ruedas.

Las banquetas y jardines en general están pensadas para los propietarios, no para los transeúntes. En una misma cuadra noté ausencia de banqueta como tal, y en su lugar, césped. Dos más combinaron banqueta y mezcla, adoquín o vitropiso. Seguro es divertido para niños que pasen por ahí. Pero no para deportistas, adultos mayores y absolutamente impensable para personas con capacidades especiales. Desafortunadamente, no pensamos en el tema, hasta que nosotros mismos o alguien cercano vive alguna incapacidad. ¿Cómo es tu banqueta?

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