La fiesta de las letras

Como reloj suizo trabajó cada una de las actividades y espacios que conformaron la Feria Internacional del Libro de Saltillo. Instalada en el majestuoso Museo del desierto de nuestra capital, pudimos apreciar el crecimiento y el empeño de sus organizadores para esta gran cartelera. Con mucho tiempo de anticipación se trabaja y se coordina con las casas editoriales, los autores y conferencistas para lograr superar sus propias expectativas. Gracias a ese esfuerzo conjunto se ha convertido en la cuarta más importante del país. Este es el primer año en que se convierte en Ferial Internacional.

La Feria 2011 se dedicó a Argentina. Se concibió como una manera de homenajear a ese país con una reconocida tradición editorial y por ser cuna de gurús literarios como los maestros Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato y Julio Cortázar, por citar sólo algunos de las plumas fundamentales de la literatura. Además de las tradicionales presentaciones de libros, ofrecieron conferencias, lecturas de poesías, cursos, talleres, teatro y música.

Daba gusto ver el gran pabellón argentino, el de la UNAM, UAAAN, ICOCULT, del Archivo Municipal de Saltillo, así como un apetecible menú infantil de diferentes editoriales para que los pequeños lectores se dieran vuelo. El coordinador general de bibliotecas en Saltillo y director general de la feria del libro, Ricardo Aguirre Gutiérrez me comentó que una de las políticas es ofrecerle un lugar a los talentos del estado en primer término, anteponiendo a los grandes creadores. Podemos exportar a los más destacados literatos, pero preferimos reconocer lo que nuestro estado produce.  Si bien es cierto que estuvieron presentes grandes escritores como Margo Glantz, Sabina Berman, Gustavo Sainz, Horacio Salas, Sandro Cohen y Linda Himelstein, el sesenta por ciento de los autores son coahuilenses, según me informó Aguirre Gutiérrez.

Se llevaron a cabo más de cien presentaciones de libros, entre ellos veinticuatro de historia, dieciséis novelas diez de poesía y el resto repartido entre temas de literatura infantil y juvenil, crónica, cuento, cine y gastronomía. Además de homenajes, conferencias, lecturas, mesas literarias y de discusión. Mención aparte merecen otras cuarenta actividades entre talleres, cursos, espectáculos, conciertos, cuentacuentos, performance y teatro.

De Torreón llevamos nuestra obra el maestro Gilberto Prado Galán, el súper rockstar Carlos Velázquez y la que escribe. Efímero… lloré mi fe, es el título del más reciente libro de Prado Galán compuesto por veintiséis mil 162 palíndromas, por supuesto, el nombre mismo de su compendio es un palíndroma, es decir, que se puede leer de izquierda a derecha y viceversa. Por su parte Velázquez mostrará su humor ácido plasmado en La marrana negra de la literatura rosa, divertidos cuentos cortos del sinsentido de la realidad. En cada uno de los cuentos Carlos demuestra de qué está hecho, al labrar cada uno de sus personajes de una manera tan meticulosa.

En mi turno, compartí el estreno de la segunda edición de Evocaciones del sabor y del alma. Placeres gastronómicos. Con el respaldo de una editorial nacional como lo es Jus, así como del Instituto Municipal de Cultura de Torreón. Tuve la gran fortuna de tener a dos grandes personalidades de Saltillo como presentadores, Miriam Cárdenas Cantú y Jorge Galo Medina Torres, ambos con una excelsa intervención. Gracias a la Feria Internacional del Libro de Saltillo por esta gran experiencia y un aliento importante para quienes estamos luchando por “un derecho de piso” en el campo de las letras.

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