La bella durmiente

La icónica historia infantil escrita a finales del siglo XVII por Charles Parraul sigue vigente: La bella durmiente. Es de las más entrañables de la literatura para niños. Todos tenemos presente a Aurora, la protagonista encantada por el hechizo de una bruja, el cual se rompe solamente con el beso de amor de un príncipe. Con esta obra he tenido diversas sensaciones en diferentes etapas de mi vida.

En la más tierna infancia escuché la historia por vez primera. Después vi películas, asistí a obras de teatro y posteriormente, leí el libro. Después, reproduje lo anterior con mi hija Jimena, es decir, le conté la historia, vimos este clásico en películas, en teatro y logré que lo leyera. Ayer fuimos juntas a la interpretación de La bella durmiente con el Ballet Estatal de Niños de San Petersburgo, de Rusia.

Descubrir el talento dancístico con este ballet catalogado como el mejor del mundo fue muy gratificante. Esta compañía eslava cuenta con una centena de integrantes, formado por niños desde los nueve años, hasta jóvenes de 17.  Los maestros de ellos son egresados de las más destacadas y famosas escuelas de ballet de Rusia.

Observé la coordinación perfecta de cada integrante, concentrados en cuerpo y alma para dar lo mejor de sí, con gracia y perfección. No pude evitar pensar en el trabajo atrás de cada pequeño bailarín, en la disciplina, en las horas de entrenamiento, en el régimen alimenticio, en los sacrificios personales que deben hacer para poder cumplir cabalmente con lo que este arte le demanda.

Hace años una amiga moscovita me comentaba sobre su entrenamiento sistemático como violinista en su país. Inició desde los cinco años, ensayaba varias horas diarias, ya que dice que si no empiezas a temprana edad, no te tratan con respeto ni puedes aspirar a ser profesionista en ningún área artística. Afirmó que además del talento, la disciplina y el orden son básicos para lograr destacar en lo que te propongas.

Gracias a esta formación descrita por mi amiga, los niños y jóvenes del Ballet Estatal de Niños de San Petersburgo han recibido muchos reconocimientos, tales como el primer lugar del Festival San Petersburgo de Teatros para Niños, la medalla de oro y plata en el Concurso Internacional de Ballet para niños y se hicieron acreedores al galardón como la Mejor Producción del año.

En el escenario más de veinte promesas del ballet ruso acompañados de bailarines adultos quienes encarnaban a los personajes de mayor edad, nos deleitaron con su talento y depurada técnica, cobijados con la música de Tchaikovski. Imposible no comparar con nuestros talentos. Quizá pensamos que somos la bella durmiente, y esperamos por un bello príncipe que rompa el hechizo.

 

Deja tu comentario