Guerra mundial

El anterior relato sobre los acontecimientos suscitados en el TSM levantó muchos comentarios de amigos que nos externaron su solidaridad y su punto de vista. Relaté la angustia de saber que mi hija estaba en el estadio cuando ocurrió la balacera el sábado 22 y las aristas en torno a este despreciable hecho. Voy a compartir de manera literal, los correos personales recibidos sobre el tema.

“Querida Arcelia me conmueve tu crónica, lo que estamos viviendo. Me parece que no tenemos aún consciencia plena de la pesadilla en la que hemos caído y de la que no sé cómo habremos de salir. El país parece enfermo de un cáncer feroz, que avanza y avanza mientras intentamos comprender en dónde estamos. Me alegra que hayan salido ilesas Jimena y sus amigas, que no haya pasado de un susto y me entristece, me indigna que la inseguridad robe a los jóvenes el derecho a vivir en libertad. Un abrazo para ti, para Jimena y para Salvador, y ya que estamos en camino también a nuestros queridos Gerardo y Esteban.” (Luz Emilia Aguilar Zinser, dramaturga, México, D.F.)

“Qué bueno leerte, que todos están bien y que no pasó del susto. Hablaba con Prometeo sobre los hechos violentos recientes acá en Londres también: ya no hay ciudades seguras, me dijo. Le contesté, la violencia es intrínseca a la historia del hombre. Sólo se cuentan 358 años en la humanidad donde no haya habido una sola guerra de por medio, según una anotación en el Museo Británico de Historia. Si piensas en la imagen que se tiene de un pacifista promedio actual pensaremos en un tipo medio hippie, medio progre, cabreado, inquieto, enfadado, radical, liándose a hostias con la policía, encadenado a una reja o una causa. Si esta es la actitud de los pacifistas, qué podemos esperar de la actitud de los violentos. Se necesitan más pacifistas de cuello blanco como antaño Gandhi y M. Luther King. David Cameron, el primer ministro inglés ha decretado una iniciativa de ley para iniciar el servicio militar obligatorio en los jóvenes a partir de los 16 años aquí, para tenerlos controlados por un lado y por otro para inculcarles valores de nacionalismo inglés. El problema no es la violencia en sí, hay organismos creados para controlarla, el problema es la ausencia de respeto a estas instituciones y a los derechos y la vida del otro. Son tiempos violentos, dijo el otro en Facebook, y en los 70 y 80 lo eran en México también, y en 40 años no ha dejado de ser así, sólo que antes los veíamos lejos, en los noticieros. Hoy me levanto en Londres y es el TSM internacionalmente famoso ahora, y no precisamente por el futbol. Un abrazo.” (Hamlet Murillo, comunicador, Londres, Inglaterra)

Otros amigos se tomaron el tiempo para compartir sus preocupaciones: “Querida Arcelia: Los abrazo en estos momentos tan difíciles; qué bueno que Jimena y sus amigas están bien. No pude entrar a la página, pero te quiero preguntar si me permites reenviar tu texto a mis contactos. Creo que vale la pena tu testimonio. De nuevo, un cariñoso y solidario abrazo para todos.” (Luz María Morales Domínguez, abogada, Torreón, Coahuila).  “Estimada Arcelia comprendo la angustia que pasaste. Tu texto descriptivo es magnífico. Deberías publicarlo. Saludos.” (Don Víctor González Avelar, Notario público, Torreón, Coahuila). La maestra Martha Silvia Argüelles Molina escribió: “A Dios gracias, sólo fue el susto, amiga. ¡¡¡Un abrazo!!!”. De Saltillo, recibí el siguiente mensaje del doctor Miguel de los Santos González: “Un saludo Chelys, y mi solidaridad por los apuros del sábado con la morena fastis tres”.

Otros amigos me hicieron saber su rabia, su impotencia de saberse tan vulnerables. Coincidieron en que ven salir cada mañana a sus compañeros de vida o a sus hijos y se quedan con la incertidumbre de no saber si estarán de regreso con bien. Que los robos, asaltos y levantones ya son exclusivos para los ricos, que ya no se puede dejar a los adolescentes solos en los centros comerciales y que cada día se incrementa la zozobra. Nos estamos haciendo desconfiados, porque si no hemos vivido en carne propia algún altercado, alguien cercano ya lo vivió. En cada familia hay una historia de lágrimas a causa de la inseguridad.

A lo anterior le aumentamos los inusitados hechos en Monterrey. En el incendio provocado en el cual perdieron la vida más de cincuenta personas que se encontraban en un casino. ¿Cuántas historias de dolor detrás de cada familia de los muertos? ¿Cuántos padres de familia abatidos con sus hijos víctimas de secuestros, asesinados, con la paranoia como forma de vida?  ¿Será que los mexicanos podemos con eso y más? Mientras tanto, seguimos estupefactos, al margen, en silencios largos. O inmersos en las superficialidades de cada día. Como lo escribió Manolo Tena en su canción Guerra mundial, interpretada por el maestro Joaquín Sabina: “…Muy pronto va a estallar la Tercera Guerra Mundial/ Los azules culpan a los negros/ los verdes a los amarillos/ Los rojos gritan: “¡me defiendo!” / los verdes dicen: “yo no he sido”/ Y mientras tanto tú, cambiando de champú/ Cuando va a estallar la Tercera Guerra Mundial…”

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