Goles y goles

“En la vida se puede cambiar de todo, menos de equipo de futbol”, dijo el escritor y periodista mexicano Juan Villoro en la reflexión “Mesa sobre futbol”. Compartió micrófonos con otros tres expertos del balompié, Diego Rabasa, Rafael Rosell y Felipe Rosete. Debo confesar que acudí por una inevitable curiosidad por escuchar a esta gran figura de la intelectualidad latinoamericana y española hablar de un tema tan mundano como “el fut”.

Desconozco si el auditorio tiene tatuada su pasión futbolera o si los únicos anti futboleros éramos Salvador mi esposo y yo. Aún antes de iniciar la charla, seguía pensando en la riqueza literaria de 8.8: El miedo en el espejo. Una crónica del terremoto de Chile, única obra que confieso que he leído del ex catedrático de literatura por algunas universidades como la UNAM y Yale. Sin embargo Villoro y sus compañeros lograron convencernos que este deporte es gran industria con mucha tela de donde cortar para el debate, la reflexión y el análisis, que le han dado material para escribir: Dios es redondo, Los once la tribu, Crónicas de futbol y La casa pierde .

Villoro inició diciendo que se confesaba aficionado a la afición futbolera. Que le llama la atención de sobremanera la pasión humana del público en especial el mexicano, porque muestra un sentido de pertenencia y de identidad hacia su equipo. “La afición hace más esfuerzo que los jugadores”, declaró el multipremiado escritor. Además, los aficionados se apoyan en las cábalas más extrañas con tal de apoyar a su equipo, tales como cerrar los ojos, usar talismanes, rezar o gritar.

El también autor de algunos libros infantiles afirmó que el futbol tiene un componente religioso presente en los jugadores, quienes juegan con espinilleras, medallas y playeras  con la imagen de la virgen de Guadalupe o de quienes sean devotos, además de contar con un altar en el estadio. Ahí, en la cancha, los integrantes de nuestro equipo favorito son los buenos, los ángeles;  el equipo contrario es el enemigo a vencer y en medio de ambos, el diablo usando silbato y tarjetas de colores. Sólo que no hay más allá, todo termina en el propio campo de juego. En su obra Dios es redondo cita: “Las canchas tienen un sótano cargado de supersticiones, complejos, dramas, fobias, esperanzas.”

Era obligado hablar del maestro de la épica futbolística como le llamaron al comentarista Ángel Fernández. Villoro comentó que el famoso locutor era un hombre culto que orillaba a la afición a documentarse, por ejemplo al referirse al campeón Enrique Borja por asociarlo con hombre de nariz muy larga, con el gran Cyrano de Bergerac, el soldado y poeta narigón enamorado, relatado por el dramaturgo francés Edmond Rostand a finales del siglo XIX. El ex cronista deportivo más importante de México era un fenómeno mucho más allá por destacarse por anunciar con largos gritos el goooooooool, el escritor le dedica algunas páginas en su libro Dios es redondo.

En la “Mesa sobre futbol” eran inagotables las aristas futboleras, las estadísticas, anécdotas y referencias de los grandes futbolistas de todos los tiempos, cada uno de los participantes nos compartía el porqué su pasión hacia este deporte, que nos dejaron con esa emoción de un penal en el último minuto del partido. Felicidades por ese gol a la Directora del Instituto Municipal de Cultura de Torreón, Norma González Córdova y su equipo por haber traído a ese gran invitado. Otro gol a ellos por embellecer de manera tan festiva a los laguneros por esas esculturas del maestro José Luis Cuevas. Nos sentimos en una ciudad de primer mundo y sin duda, lo positivo atrae más elementos positivos. Gracias.

P.d. Me resulta ineludible mencionar la goliza en el terreno político. El candidato a gobernador de Coahuila por el PRI, Rubén Moreira Valdez goleó a su homónimo panista Guillermo Anaya Llamas con una puntuación de 2 a 1 hasta la hora de escribir el presente artículo la noche del domingo 3 de julio. Carro completo en todo el estado: Gubernatura y 16 de 16 distritos electorales.

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