En Vano

Tengo muy presente una cápsula del programa infantil Plaza Sésamo. Era en mi infancia cuando me regalaron las imágenes en televisión de un animado señor que compró una bonita lámpara. En la segunda escena la mandaba envolver, la ponían en una caja, la forraban con papel y encima un gran moño. La dueña del regalo la abría, se quedaba con la lámpara y tiraba el resto. Esa escena se multiplicaba en pequeños cuadros que llenaban la pantalla de televisión y formaban un enorme cerro de basura. En el siguiente acto el señor le llevaba la lámpara sin envolver a su amiga y ésta la recibía con gusto, colocándola sobre una mesa. Cerraban la cápsula con un mundo al que pintaban verde y un mensaje que invitaba a dar los obsequios sin envolver, a pensar dos veces antes de contaminar de manera innecesaria. Tuvieron que pasar varias décadas para tomar conciencia de aquél mensaje.

Hace algunos años asistí a una conferencia del naturalista catalán, Martí Boada. Externó su preocupación por este tema, por la explosión demográfica y sobreexplotación del agua, la deforestación, la extracción y quema de gas, carbón y petróleo que ha empobrecido a la tierra lagunera en los niveles más bajos en sólo veinte años. Afirmó que de seguir a ese paso, sin buscar la sustentabilidad La Laguna será un sitio invivible en pocas décadas.

Observemos la gran cantidad de empaques que traen los víveres, medicamentos y artículos de limpieza. Un empaque pequeño de pomada puede venir acompañada de una hoja impresa, embalajes de acrílico y cartón dentro de una caja y envuelta en papel celofán. Todo ello va directo a la basura, además de encarecer el producto. La mayoría de los productos los ofrecen de esta manera.

Tomar un poco de conciencia ecológica nos vendrá bien a todos y nuestro planeta nos lo agradecerá. Pasar esta preocupación a las futuras generaciones es también una forma de ayudar con el tema. Algunos regalos con motivo de la navidad, también se componen de novedosos adornos, los cuales pueden tener un uso decorativo posteriormente, más no el papel en el cual lo envolvemos. Pensemos en materiales reciclados, que puedan volver a usarse o bien prescindir totalmente de una envoltura. La intención es lo que cuenta, no contamines en vano.

 

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