Ecos de Lalo el memorioso

El artículo de la semana anterior, Lalo el memorioso, recolectó muchos comentarios, unos muy emotivos, otros sumamente analíticos o cargados de analogías. Debo confesar incluso que algunos de ellos superaron a mi propio texto, son de una gran riqueza. Lalito anduvo como pavorreal, repartiendo el relato impreso y pidíendole a los priistas que se los leyeran. En primer término, el personaje inolvidable, Lalito, me comentó muy feliz: “Maestra, me gustó mucho lo que escribió de mi. Ya me lo leyeron. ¿Pícheme una soda, no?”. Comparto el resto de apreciaciones:

“Es sábado en la tarde, lo que quiere decir que tengo un tiempo para dedicarlo al buzón doméstico de internet. Me encontré tu texto sobre Lalito. Es escalofriante el caso y con tu prosa contagias el escalofrío de estar ante alguien como él. Es asombroso y envidiable. Digo envidiable porque si yo tuviera una milésima de la memoria de él sería un hombre menos inseguro y más productivo. Encontraste una muy buena historia y el tono eficaz para contarla. Gracias por compartirla”.

Saúl Rosales Carrillo

”No exageraste en lo absoluto, a mí me contó toda la historia desde mis abuelos, todas y cada una de las fechas de nacimiento, aniversario, defunciones y detalles de mi familia, se me hace que Lalito es extraterrestre o algo así, digo, respetuosamente”.

Víctor Severo Ortíz Aguilar

“Víctor:

Lalito no es un extraterrestre. Es tan sólo un ángel. Un ángel que camina por la ciudad brindándoles  todo a cambio de las remembranzas de los seres más queridos la familia. Y a cambio de nada, va repartiendo amor a manos llenas”.

Raúl Jalife Sotomayor

“No me esperaba el tema de esta semana, me reafirma el concepto que tengo de tu visión literaria, llena de sensibilidad hacia todo lo que nos hace humanos, ayer platiqué con Lalito, estaba feliz. Lo vi en su contexto vivencial, quizá influenciado por el ambiente literario del partido, (con eso de las jornadas de lectura) pero me recordó más al personaje novelesco de José Rubén Romero, Pito Pérez. Dice una de las definiciones de cultura que a través de ella podemos reconocernos como seres inacabados, es una labor constante el de estar como dice un poema de Jaime Sabines: ‘…me siento como una gota de agua, que constantemente cae se regenera y cae”.

Luis Enciso Canales

“Muchas ocasiones escuché de la fuga de cerebros, recientemente lo comentó el doctor Héctor Mayagoitia, pero nunca escucho de hombres que tienen su historia llena de asombros y que vibren en el anonimato más allá de su entorno. Qué bueno que nos brindas la oportunidad de conocer a Lalito en tu estilo de una descripción literaria que invita a la lectura, seguro que le encantará a nuestro apreciado Maestro Saúl Rosales”.

Sergio Uribe Rodríguez

“Lalito, el cronista inorgánico. Arcelia, me gusta tu rescate de personajes, lugares y momentos”.

José Augusto Sánchez

”He disfrutado enormemente tu relato. Me recuerda a Funes, el personaje de Borges, pero también a Chuy García Triana, amigo y colega, fallecido hace dos años, torreonense de pura cepa, memorioso, enterado de todos los acontecimientos de la ciudad. Chuy era un hombre enterado del ámbito político, era una delicia platicar con él. El hecho es que tenemos recuerdos, tenemos memorias, y tenemos gente que las guarda, las desperdicia o las luce según las circunstancias. Tu relato es muy bueno, rico y redondo”.

Gregorio Martínez

“Desde el principio tuve muchas dudas, fue algo incómodo pensar morbosamente que hablabas de Lalo Olmos, que es lo primero que se te viene a la cabeza al asociar PRI + Lalo. Al final ya vi que se trata de otro Lalo. La anécdota es buena. Hay personajes así como Funes; en El Quijote mencionan a uno de memoria prodigiosa. El propio Homero, si es que existió, debía tener una memoria bruta, pues hay capítulos enteros en que se dedica a mencionar los nombres de cada tripulante de la invasión a Troya. En El Naranjo, también se habla de un fraile español superdotado de la memoria, se sabía nombres enteros y hasta de los caballos de cada soldado español. Qué risa con estos personajes, ¿no? Si yo tuviera esa memoria sería un inútil. La narrativa es limpia y clara como uno desea que sean estas cosas”.

Prometeo Murillo Martínez

“Es impresionante, el retrato que haces de Lalo, efectivamente así es. Lo asombroso es tu enorme sensibilidad para relatarlo, excelente el artículo, con tu sello único”.

Leti Castaño

“Cada que leo una de sus columnas las imágenes a las que me remite su escritura se me confunden en mi terca memoria; aparecen, desaparecen, se pliegan y repliegan en una cascada de arena fina del desierto, de este memorioso desierto que se nos impone y nos hace amarlo cada día con mayor intensidad.

Así amo a sus personajes, Lalo el memorioso es el más reciente y tengo la fortuna de conocerlo, reconocerlo, identificarlo y ubicarlo en este tiempo-espacio que nos ha tocado compartir. El análisis de Lalo es puntual y lo muestra como un ser humano con sus obsesiones y compulsiones. Sus obsesiones usted las describe de manera perfecta.

Su condición nos demuestra que cuando hay una carencia, nuestra mente busca generar una habilidad que la remedie. Lalo, nuestro Lalito, escogió, paradójicamente, usar la memoria en un país que no quiere saber nada de ella. Lo que para muchos es un estorbo, para Lalo es un ancla que le da seguridad, confianza y respeto.

Analfabeta pero ilustrado, discriminado pero terco en integrarse con su memoria envidiable, huérfano del marketing político y los cánones de belleza, pero rico en prácticas sociales que nos obligan a recordar que está ahí, en los terrenos del PRI, para hacer historia. Que quedará como esos actores sociales que trascienden el presente, para inscribirse en el marco de la Historia”.

Deja tu comentario