Se atropellan las ideas, las emociones y los recuerdos. Lo que ayer me hubiera provocado una gran angustia, hoy me mantiene de pie. Debe ser el paso de los años, que no son pocos, sino suficientes para honrar la vida, como canta Mercedes Sosa. Tengo la fortuna de contar con extraordinarias personas en mi vida, mi familia y a quienes tengo el orgullo de llamarles amigos.

En septiembre conocí a grandes seres humanos enlazados a la academia y a la literatura. Conectamos de inmediato por nuestra común atracción por los grandes cuentistas, nos acercamos a la teoría sobre este género y compartimos durante treinta horas este delicado placer. De seis a ocho de la tarde, algunos días de la semana enriquecimos nuestras lecturas, apreciaciones y mis alumnos empezaron a escribir desde la primera sesión.

Se trata del Taller de Iniciación a la Creación Literaria que impartí en la Universidad Iberoamericana Campus Torreón. En la primera clase les advertí que nunca había sido maestra y que no tenía duda de que yo aprendería más de ellos que viceversa. Es una de las verdades más gratificantes que he pronunciado. El pensante grupo, totalmente disímbolo y con una interesante aportación personal de cada uno, enriqueció el taller de manera generosa.

Adrián Murra, Cristina Castellanos, Emilio Ortiz, María Andrea Monreal, Sonia Andrade y Okanny Arrieta me entusiasmaban con su ímpetu en cada sesión. Reconozco el apoyo del coordinador Tomás Francisco Del Bosque, así como de Illalí Orozco, Melissa Madinaveitia, Lourdes Mejía, Jorge Villalobos y Julieta Ávila. Agradezco a un par de grandes amigos que hicieron una valiosa aportación en sus respectivas clases como maestros invitados, Norma Duarte y Gilberto Prado, a quienes mis estudiantes, estoy segura, recordarán en sus momentos de creación.

El trabajo final de cada uno, un cuento de su propia autoría es uno de los regalos más satisfactorios que he recibido. Me vanaglorio de haberme acercado a ellos, al equipo de la Ibero y a mis amigos de que hayan compartido ese logro conmigo. Lo dicho: yo aprendí más de ellos.

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