Déjame que te cuente

“He recorrido todos los países del mundo y ningún atardecer es tan bello como el de mi querido Viesca”, me dijo en una ocasión Melhem Hadad de la Rosa. Él es ingeniero marino, originario de Viesca, Coahuila. Cuando observé soles rojos en ese poblado, lo mismo que en algunas de nuestras playas o en otros países, recordaba la afirmación de Melhem. No exageró. Por fortuna de los coahuilenses eso es sólo un agregado a todo lo que Viesca le regala a los mexicanos.

En Viesca se puede vivir, descansar y alejarse de la vorágine de la ciudad. Tiene 3 mil 610 habitantes y casi toda la población se conoce entre sí, se saben vida, obra y milagros de la mayoría de los viesquenses. La gente es sencilla, son solidarios con las otras familias y se aprecian. Muchos de sus habitantes han crecido con los valores humanos bien arraigados. Es sorprendente ver a los niños con buenos modales y con expresiones verbales formales, tan poco usuales en los infantes citadinos.

Españoles y tlaxcaltecas fundaron Viesca en el año de 1731, le llamaron San José del Álamo, procedían de Parras, y uno de los principales motivos  para establecerse fue el exceso de agua. De tanto escuchar cómo era este poblado bendecido con agua, he podido concebir imágenes en mi memoria. Gracias a sus 14 ojos de agua, fue posible dar vida en pleno semidesierto a casi un oasis, con sus altas y erguidas palmas datileras. Según cuentan sus habitantes adultos, con el agua emanada de sus manantiales, era suficiente para cultivar aproximadamente 5 mil hectáreas. Trigo, cebolla, ajo, maíz, hortalizas, camote y caña de azúcar eran algunos de los productos agrícolas germinados en Viesca. La riqueza era notoria en los huertos familiares, pues había diferentes tipos de árboles frutales: nogales, aguacates, perotes, duraznos, chabacanos, higueras, parras, limas, zapotes y granadas.

En los meses de octubre a marzo en algunos sitios de la comunidad, el agua brotaba formando charcos. Cuesta trabajo pensar que el nivel del agua estaba casi a flor de tierra. Cuentan también los adultos mayores que en la zona salinera, los pozos de los que se extraía la sal tenían menos de un metro de profundidad y se mantenían con agua salada a una profundidad de 60 centímetros.

Esta maravilla empezó a mermar ya que con la construcción de las presas Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco y sobre todo con la perforación de pozos en la zona de Laguna Seca perteneciente al municipio de Viesca, se impidió la recarga natural del acuífero con la contención de las crecientes avenidas de los ríos Nazas y Aguanaval. En los años treinta, además de la descontrolada explotación de las aguas del subsuelo, provocó el agotamiento de los manantiales y el abatimiento de los niveles de las norias y pozos familiares de uso doméstico. Este fenómeno se acrecentó en los cincuenta y poco a poco se transformó en un poblado del semidesierto similar a los sitios vecinos que no tuvieron el privilegio de contar con abundante agua del subsuelo.

Una de las principales fuentes de empleo durante muchos años fue una fábrica de sal que se distribuía en todo el país. Debido a la alta salinidad de la tierra, resultaba muy sencillo y rentable la obtención de la sal. En la actualidad visitar esta antigua industria es una experiencia poco usual. La reja de acceso está abierta. Lo primero que llama la atención es un enorme cráter de sal. Cuando lo he cruzado, invariablemente imagino que así se debe sentir pisar en la luna: el pie se hunde rápido en cada paso y se escucha un crujido suave. La intensa blancura impide mantener los ojos totalmente abiertos, como si se tratara de nieve natural.

Es posible recorrer toda la planta ahora convertida en paredes semiderruidas, en la cual han filmado algunos comerciales. En la otrora oficina, se aprecian todavía facturas y papelería de Sal hada. Esta fábrica dejó de funcionar en 1990, obligando a muchos lugareños a abandonar el pueblo o a buscar empleo en otros municipios cercanos. Estoy por terminar el límite de caracteres permitidos para este relato y falta describir las aristas importantes para saber por qué Viesca puede ser pueblo mágico. Déjame que te cuente el próximo viernes.

 

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