De personajes y soles

Recientemente platicaba con un amigo sobre libros, me preguntaba que cómo trabajo en lo personal a mis personajes. Él me comentó que de acuerdo a su percepción, logré darles realmente vida, en su mente, que se los pudo imaginar y compadecerse de ellos, odiarlos o amarlos.

Encarnar a los personajes es un trabajo muy cuidadoso, y como afirmaba el escritor Horacio Quiroga, hay que tomarlos de la mano y llevarlos firmemente hasta el final, sin perder de vista cómo delinearlos. Es importante ser minuciosos cuando describimos por ejemplo sus aficiones o sus gustos, pensar que sea acorde a su condición social o cultural, haciendo un tejido fino.

Le decía a mi amigo, que deben ser como nosotros mismos, nadie es absolutamente bueno ni malo del todo. Personas sanguinarias tienen gestos de bondad, y viceversa, quienes predican el bien, también ejercen la malignidad. No todo es negro ni blanco, la escala de grises es amplísima, en eso radica parte de la riqueza literaria.

Me preguntó a boca de jarro, que de dónde salió tanta intensidad al momento de escribir mis cuentos. Le dije que de la vida misma, de lo que observo cada día, del actuar de las personas con las que convivo y con las que no conozco, de historias que pueden parecer lejanas, pero están mucho más cerca de lo pudiéramos pensar.

Nuestra propia región comarcana tiene cientos de historias dignas de llevar a las páginas de un libro. Hay material para hilvanar muchos cuentos de terror, de lágrimas, de ambición y de poder, también de heroínas y héroes que se parten el lomo cada día y que son invisibles para muchos ojos y mentes. Igualmente hay mucha tela de donde cortar para narrar sobre princesas que viven en casas de princesas, cuya jaula de oro es testigo de que su príncipe está muy lejos de serlo.

Agradezco el cobijo de esta tierra lagunera, que abrigó a mis abuelos provenientes de Líbano y de España, a toda mi familia y a mí. Que sin saberlo, me da material para mi obra, trabajo, que me ha dado familia y amigos, y que ha llegado a tener los rayos solares más candentes de México. Gracias a La Laguna, semidesierto vivo y que me permite vivir en él.

biznagaas@hotmail.com

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