De heladas y laguneros ilusionados Parte II

Insisto en el tema de nuestra flora porque me parece vital que seamos conscientes cuáles árboles y plantas son buenas para nuestro clima. Es continuación del relato anterior en el cual comparto una charla a la cual fui invitada a participar dentro de la semana ecológica en Torreón. Mencionaba las bellezas que tenemos en nuestro estado y las acciones negativas que hemos tomado en contra de la vocación de la tierra lagunera.

Hace algunos años, el doctor Francisco Valdés Perezgasga me presentó a su amigo, el naturalista catalán, Martí Boada. Asistí a una conferencia de éste último, en la cual se preocupaba de la explosión demográfica y sobreexplotación del agua, la deforestación, la extracción y quema de gas, carbón y petróleo que ha empobrecido a la tierra lagunera en los niveles más bajos en sólo veinte años. Afirmó que de seguir a ese paso, sin buscar la sustentabilidad la vida en La Laguna será invivible en pocas décadas.

Por eso, la importancia de reglamentar la reforestación de la flora nativa. Hace un año después de la helada, una amiga que tiene un hermoso jardín me preguntaba por los árboles que respetan nuestra tierra, después de ella escuché la misma inquietud a varias personas. ¿Por qué tener plantas nativas? Porque son una garantía, restaura el ecosistema y  contribuye significativamente al desarrollo sustentable. Esto hacen: Anclan el suelo con sus raíces, amortiguan la lluvia, dan sombra, reducen y filtran la velocidad del viento, abaten el ruido, absorben el bióxido de carbono que contamina la atmósfera, revalora la propiedad residencial, contribuyen a disminuir energía eléctrica, regulan el clima, minimizan los impactos de la urbanización y es beneficioso para la salud.

Ahora bien, ¿cuáles son esos árboles buenos para nuestra tierra? Empecemos con el Huizache (Acacia farnesiana) es un árbol de tronco corto y ramas extendidas, su forma es como una sombrilla abierta. Se conforma por hojas muy pequeñas similares a plumas. Sus flores se disponen en conjuntos, cada uno con unas 40 a 50 pequeñísimas flores que van del amarillo al  naranja y son muy olorosas. El huizache mide hasta 14 metros de altura.

Mezquite Prosopis juliflora que logra un desarrollo de hasta nueve metros de alto, da una gran sombra y atrae gran cantidad de pájaros. Su raíz se ha registrado hasta a 47 metros de profundidad. Los mezquites crecen rápidamente y se dan en donde otros árboles no prosperan. Hay unos hermosos en la calle de Mayrán y Claveles de Torreón Jardín. La Anacahuite  Cordia boissieri. Con atención y cuidados puede llegar a medir hasta seis metros de altura, con una circunferencia de tronco cercana al metro. La copa es ensanchada  y tiene con unas flores blancas en forma de trompeta, con corola vistosa con una mancha amarilla. Hay varios árboles de anacahuitas en el periférico de Torreón, cerca del puente a la altura del DIF.

La Yuca es más popular y deriva en dos especies, Yucca elephanpes que alcanza hasta los 10 metros al exterior y de 2 a 4 metros como planta de interior y Yucca filifera muy ramificada con más de 10 metros de alto. El Palo verde (Parkinsonia microphylla). Aunque hay cuatro diferentes especies, nos referiremos sólo a este. Tiene flores con pétalos amarillos, pero uno de ellos de color más pálido; ofrece vainas de 4 a 8 centímetros de largo. Mide hasta siete metros. Guaje (Leucaena leucocephala), puede alcanzar hasta 12 metros, al igual que el famoso Pirul (Schinus molle), crece de manera silvestre a orillas de caminos y está asociada a matorral xerófilo, pastizal, bosque mesófilo de montaña, de encino y mixto de pino.

Entre otros está la higuera (Ficus caric) y la lila que todos conocemos. El encino (Quercus invaginata purpusiana) alcanza los 25 metros de altura. En estado salvaje, es de copa ovalada al principio y después va ensanchándose hasta quedar finalmente con forma redondeado-aplastada. El olivo (Olea europea) es un árbol que mide hasta 15 metros, tiene gruesa cepa, en Torreón hay varios en la Escuela Secundaria Luzac en la colonia San Isidro.

Entre los que se propone reglamentar en el Coahuila son además el sotol, Dasylirion wheeleri, con  2.5 metros de alto, el maguey que puede alcanzar hasta dos metros de altura y 10 de diámetro, el Granado (Punica granatum) de 3 a 6 metros de altura, la higuera De porte pequeño que puede medir hasta cuatro metros de alto,  el palo fierro (Olneya tesota) árbol de 5 a 8 m de altura y hasta 9 de cobertura y el ébano (Pithecellobium ébano) que  logra los 12 metros de crecimiento. Pero también debe considerarse al trueno. En Torreón están como arbustos y como árboles al lado del Estadio Revolución, sobre la Juárez. Cuando le pedí a mi amiga Emilú Cazares que me hiciera favor de retratar estos bellos truenos, me mandó una foto de unos pingüicos medios secos que se encuentran a la vuelta. Eso me hizo pensar, que ella, al igual que la mayoría de los laguneros desconoce nuestra flora. ¿Cuándo aprenderemos a valorar los árboles nativos o adaptados?

 

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