Comer y comer

A los mexicanos nos gusta compartir en las buenas y en las malas una agradable conversación junto a un plato de comida. No importa el día del mes, si tenemos números rojos en nuestra cuenta bancaria doméstica, o si nos esperan pagos corrientes. Nos ponemos tapaojos a las deudas para acudir al llamado del amigo, de la comadre, de la tía, del compañero, porque con todos tenemos mucho compromiso y no le podemos quedar mal.

Convivir con los nuestros debe llevar siempre comida de por medio. En un café, es casi imposible resistirse “al postrecito”, si recibes a alguien en tu casa piensas en por lo menos ofrecerle unas galletas, si vas a ver un partido deportivo o la lucha, no pueden faltar las chelas y botanas, o en el “mall” aunque sea unas papas consumes, en el cine ya sabemos, de perdido unas palomitas para sentir que si fuimos a ver una película. Piensa en alguna persona que te haya invitado solamente a platicar, a leer un libro o a hacer deporte sin beber o comer nada. Estoy segura que contarás con los dedos de una sola mano.

En invierno se acentúa más el deseo de comer debido a que las bajas temperaturas demandan mayor consumo calórico para mantener una temperatura superior en el organismo. Las preposadas, posadas y reuniones navideñas se imponen. Para hacer una aportación me permitiré compartir varias recetas comprobadas para que las practiques y tengas una mesa aromática en tu casa. Serán recetas sencillas pero deliciosas, para que no te agobies en la cocina.

Va la primera: Entremés de berenjena. Se prepara en un santiamén. Necesitas tres berenjenas, sal de grano, aceite de oliva, sal de ajo, pimienta negra, estragón, una lata mediana de chile morrón rojo, 200 gramos de queso tipo feta natural, tres dientes de ajo, diez tomates secos (se vale sustituirlos por tomates cherrys, tatemados en el comal). Como opción puedes aderezar con hojas de albahaca fresca, lavada y desinfectada.

Es importante visualizar esta delicia al momento de leer. ¿Ya? Empecemos. Lava las berenjenas y quítale los extremos. Córtalas en rodajas de un centímetro, llévalas a un recipiente con agua y tres cucharadas de sal de grano. Mantenlas ahí por media hora. Escúrrelas y sécalas. Pásalas a un sartén con aceite de oliva caliente, fríelas durante tres minutos o hasta que se doren, quítales el exceso de aceite y sazona cada una con sal de ajo, pimienta y estragón.

Seca el chile morrón y córtalo en tiras delgadas. En un sartén con tres cucharadas de aceite de oliva vierte tres ajos exprimidos, cuando empieza a tornarse color café, dora un poco el morrón y escúrrelo. Coloca una berenjena sobre un plato, agrégale con un poco de queso feta, tiras de chile morrón, tomate, estragón y albahaca. Repite la operación una vez más para obtener el primer panini. Mételo al horno eléctrico o al microondas durante 30 segundos o cuando alcance la temperatura deseada. Es buena idea adornar con hojas de menta o bien rociar el extremo del plato con estragón.

Mientras escribo se me está haciendo agua la boca. Imagino la cocina aromática, la mesa puesta, un buen vino de mesa y por supuesto una grata compañía. Es un conjuro para rozar la felicidad. Deseo de verdad que te sirva para tus festejos decembrinas. Si te queda bien la receta me das el crédito, sino,  pues no. Cierro con una frase de mi sobrina Leslie Ayup Mancha, en una celebración  familiar le preguntamos sus propósitos de año nuevo, a lo que respondió: sólo comer y comer.

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