Comer y comer IV

Terminamos la zaga culinaria con un postre. Durante el mes de diciembre compartí recetas, desde la entrada, el plato fuerte y la guarnición y hoy coronamos el menú con un postre especial. Escogí uno mexicano, sencillo, aromático, aunque delicado, con carácter y exquisito. Su fuerza radica en la simpleza del Pastel de miel. Confieso que lo preparé hace ya algunos inviernos. La casa quedó caliente por el uso del horno de la estufa, se esparció el aroma y de alguna manera transmitía paz y armonía. Llegaron unos familiares a visitarnos y todavía en ocasiones me recuerdan en buen sabor de boca que les dejó este postre.

Puede parecer austero, pero en realidad encierra la magia del sabor del campo. Generalmente tenemos los ingredientes en la alacena, porque son de uso cotidiano. Es para aproximadamente doce porciones: media taza de mantequilla; media taza de azúcar mascabada, para que agregue color; media taza de miel de abeja; una cucharada de ralladura de naranja; dos huevos; dos tazas de harina; una y media cucharadas de polvo de hornear o bicarbonato; media cucharada de canela molida; una pizca de nuez moscada, recién molida; una cucharadita de sal de mesa; una taza de leche y una cucharada de extracto de vainilla. Puedes agregar los frutos que desees, aunque el encanto de este pastel es su sencillez.

 Ahora si ya con todos tus ingredientes e instrumentos incluyendo el mandil, prepárate. No debes tardar más de media hora en la elaboración, más 40 minutos del horneado. En un tazón grande, bate la mantequilla con la batidora hasta que se esponje. Añade el azúcar, la miel y la ralladura de naranja. Agrega los huevos uno a uno, sin dejar de batir. Cierne la harina junto con el polvo de hornear, la canela, la nuez moscada y la sal. Integra los polvos pausadamente a la mezcla de mantequilla, alternando con la leche. Finalmente incorpora la vainilla. También puedes prescindir del azúcar y sustituirla por miel.

Es momento de precalentar el horno a 180 grados centígrados, unos diez minutos. En mantequilla y enharina un molde para pastel mediano. Vierte dentro del molde y hornea hasta que la superficie del pastel se haya dorado y un palillo insertado en el centro salga limpio. Saca del horno tu obra de arte, espera que se en fríe y desmolda. Decora a tu gusto. Que San Pascualito te acompañe con esta última receta de 2011. Mucha luz, salud y energía para el 2012.

 

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