Comer y comer II

Seguimos aplicados con la frase del mes “comer y comer” del artículo anterior en el cual anunciamos diciembre estará dedicado al efímero arte de la cocina. Pensando en que  recibirán familiares y amigos en casa, me permitiré pasarles unas deliciosas recetas. La de hoy es el platillo fuerte. Busqué una con un ingrediente al que acudo con mucha frecuencia porque es nuestro, símbolo de nuestra identidad, al que estoy convencida debemos realzarlo, promoverlo y sentirnos orgullosos de él: el nopal. Cuando vi esta receta me gustó porque cubre los objetivos anteriores.

Se llama Pastel de nopalitos con arroz. No pasarás horas cocinando, se elabora rápido. Cuando la preparé aderezada con mi toque personal, superó mis expectativas y la de mis amigos con quienes la compartimos. Puedes cocinar el arroz a tu manera, en lo personal me gusta sin freír, para evitar el consumo de aceite innecesario. Con el arroz de grano largo pre cocido te quedará de lujo. Pon dos tazas a remojar en agua limpia, escúrrelo y llévalo a una olla con caldo de pollo hirviendo. Debe estar lista cuando se evapore el caldo, pero asegúrate, si está duro el grano, agrégale un poco de agua. Comprueba el sazón, si consideras necesario adiciona un poco de consomé de pollo. Este arroz ya se coció. Déjalo en paz un rato.

Vas a necesitar diez pencas de nopal cocidos y partidos en cuadros diminutos, sal, pimienta, orégano, tres cucharadas de mantequilla, una taza de pollo (o atún), 100 gramos de láminas de almendras, una lata mediana de hongos en rebanadas, cinco huevos batidos a punto de turrón y una taza de queso asadero rallado y media de parmesano recién rallado.

Ahora sí viene lo bueno. Sazona a tu gusto los nopales con sal, pimienta y orégano. Enmantequilla un refractario en forma de rosca. Acomoda lo anterior en una primera cama. Sigue con una de arroz, una de pollo (o atún), es el turno de verter las almendras -evitando en este momento cobrar comisión y consumirlas-. Ya casi terminas. Coloca el huevo batido con sal y pimienta, y para casi cerrar, derramas con generosidad todo el queso, primero el asadero para coronarlo con el parmesano.

Lo llevas al horno precalentado con anterioridad diez minutos. Debe estar a 180 grados centígrados durante veinte minutos. La señal de que está listo es el huevo, debe estar cocido. Sácalo del horno y espera un momento que se enfríe para que las rebanadas salgan completas. Mientras, adórnalo con lo que te apetezca: aguacate, tiras de chile morrón de la receta anterior, almendras, más parmesano, o nada. El que cocina manda. Aunque la presentación tal cual está de primera, es sólo para realzar la vista y lo quieran devorar más rápido.

La próxima será una guarnición para este pastel. También estará para chuparse los dedos, se trata de unas Plumas al limón con piñones, mmmmm. Ya quiero verlo en mi plato. ¿Tú no?

 

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