Artesanías

Tengo la firme convicción que la artesanía mexicana posee una fuerte carga histórica y cultural. Perpetúan las tradiciones de nuestros antepasados. Son coloridas, mágicas y creativas. Cada una está pensada para ser usada en la vida diaria. Además de ser un producto decorativo, es a la vez un elemento de utilidad en los hogares.
En Semana Santa fui al Distrito Federal y no pude resistir por enésima vez visitar al Mercado de Coyoacán. Los artesanos ponen a la venta lo que crean con sus manos, desde las típicas muñecas de trapo, los manteles y carpetas bordadas y deshiladas, adornos utensilios de madera, vidrio, barro o talavera.  Son varias cuadras llenas de colores e ingenio para ofrecer piezas hechas a mano, cada una de estas piezas son únicas e irrepetibles. Puedes ver a los artesanos tejer, armar pulseras con chaquira, elaborar las muñecas o deshilar. Mientras realizan esa labor, están concentrados en eso, y aunque hayan elaborado cientos de esas piezas durante años, cada una es diferente.
Desconozco si existen parámetros para calificar las artesanías y en qué posición está (estaría) la de México, pero para mí la nuestra figura entre las mejores del mundo. Me gusta pensar en las manos que trabajan, crean y transforman cualquier material para darle vida a una artesanía. Cuando compro directo con los artesanos pienso que llevo una obra de arte con el mismo valor de una pintura de artista reconocido con su carta de autenticidad.
Sin embargo, cuando observo esas piezas artesanales en boutiques y en tiendas de prestigio me indigna saber el costo. Es superior al cien por ciento de lo que le pagan a los artesanos. La diferencia radica en el sitio en el cual ofrecen la artesanía, el empaque en el que te lo entregan, que puedes pagar con dinero plástico y, por supuesto, el estatus de haberlo adquirido en el aeropuerto o en elmall.
En esta visita al Mercado de Coyoacán me detuve con una señora que trabajaba pacientemente el deshilado. Le pregunté qué cuánto tiempo se llevaba en hacer uno de sus lindos manteles. Me contestó que podría llevarse hasta un mes, o quizá un poco más. La paz en la mirada de esa artesana me reafirmó mi vieja política de no regatearles. ¿Cómo vas a pedir que bajen el precio ante cualquier artesanía? Me indigna que algunas personas insistan en eso, dicho sea de paso, por lo general es gente que no tiene problemas para cubrir el costo de algún artículo. Ellos mismos no regatean en centros comerciales, restaurantes ni hoteles. Revaloremos nuestra artesanía y las manos creadoras.

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