Arteaga nevada

Me vanaglorio de vivir y ser del maravilloso y rico estado de Coahuila. Disfruto hablar de su belleza y su diversidad de climas y escenarios. Lo que contaré a continuación abona enormemente este orgullo de pertenencia a mi estado. El pasado miércoles 27, fue una gélida mañana en nuestra capital, teníamos menos dos grados centígrados. Llegó mi hija Jimena de la preparatoria, porque suspendieron clases y me pidió que la llevara a ver la nieve en Arteaga. Invitamos a mi amigo Willie, quien para mi suerte, tiene su oficina frente a mi casa. En pocos minutos íbamos camino a este Pueblo Mágico Jimena, Willie, Kristian, Jesús y yo.

Empezaba a plumear en Saltillo. Los árboles y palmas acumulaban escarcha. Los letreros de la carretera formaban estalactitas de hielo. Era hermoso ver la flora cubierta por la nieve, en especial pinos, nopales y magueyes, en una agradable armonía de gris, café, verde, y blanco. Antes de llegar a San Antonio de las Alazanas, dejó de nevar. Los costados de la carretera hasta los cerros, estaba sin hielo, había sol.
Minutos después, en Arteaga, regresó la nieve, más intensa, cerrada y la temperatura empezó a bajar. Había monos de nieve por las calles y en los cofres de los autos. Tras las curvas de la carretera veíamos más y más nevisca, sobre el asfalto, en los cerros, en los techos y bardas de las casas.

Recibimos las reglas de seguridad del propio alcalde de Arteaga, Jesús Durán Flores. Estaba cerrada la carretera hasta Mesa de las Tablas, y debíamos permanecer cerca de la zona. La carretera ya tenía una capa ligera de hielo. Estuvimos varados casi una hora en el auto. Los más jóvenes, Jimena y Jesús, quien es cuñado de Willie, fueron a ver qué pasaba. Mientras, Kristian, Willie y yo, disfrutamos del extraordinario paisaje, resguardados del frío dentro del auto. Regresaron con el cabello y sus chamarras blancos por la nieve acumulada. El caos era por un congestionamiento por algunas unidades mal estacionadas.

Valió la pena los pocos minutos para retratarnos, y caminar en Arteaga nevada. No nos importaron las horas que invertimos en el traslado. Esos momentos navegarán en nuestra memoria por mucho tiempo.

biznagaas@hotmail.com

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