A los maestros

Seguro todos tenemos un maestro que nos marcó de por vida, para bien o para mal. Pero me gustaría referirme solo al aspecto positivo. A aquellos maestros que nos ayudaron a tener inclinación por alguna materia o habilidad en particular, que nos dieron confianza en nosotros mismos, ampliaron nuestro horizonte visual y de saberes.

Un día como hoy homenajeamos a los maestros en México. La festividad se celebró por primera vez el quince de mayo del año 1918. Fue iniciativa de dos aspirantes a diputados, el Coronel Benito Ramírez García y el doctor Enrique Viesca Lobatón. Ambos buscaban dignificar el papel en la sociedad de los catedráticos y profesores como formadores intelectuales y culturales.

Dichos candidatos promovieron en el Congreso de la Unión institucionalizar un día en honor a los docentes. El 27 de septiembre de 1917, se proclamó del Día del maestro, bajo el mandato de Venustiano Carranza. La Conmemoración coincide con la Toma de Querétaro y con San Juan Bautista de La Salle como el santo patrono universal de todos los educadores. Cabe mencionar que la UNESCO estableció celebrarlo en otros países el cinco de octubre.

En nuestro país, es común establecer lazos amistosos con nuestros maestros. Conozco numerosos ejemplos en los cuales cuando el alumno pone empeño en sus materias, el maestro se compromete más con ellos y otorga tiempo adicional para el aprendizaje. Esos maestros que laboran mucho más allá de su zona de confort, ayudan a sus estudiantes a estar más ávidos de conocimientos, a saber que el único límite para aprender, son ellos mismos. No tengo duda que estas acciones ayudan a incrementar nuestro nivel de conocimiento como entidad, como estado y como nación.

Tuve la fortuna de contar con extraordinarios maestros. En la primaria, Paula Salazar; en la universidad, Saúl Rosales; y en la maestría, Damián Comas,  Rita Holmbaeck, Juan Antonio Rosado y Christel Guckza. Todos ellos han sido parte fundamental de mi formación profesional e interés por las letras. Ellos me enseñaron asirme al orden y a la disciplina para ser escritora. A todos ellos, mi aprecio y agradecimiento infinito por su tiempo, paciencia y enseñanzas.

biznagaas@hotmail.com

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