A los catorce

Rosa Velia tiene una presencia y una mirada con mucha paz. Su cabello se encarga de no dejar ver el color miel de sus ojos. Retira el fleco de su cara, que vuelve a caer una y otra vez al mismo sitio. Tiende a resbalar la vista al suelo, buscando no sé qué. Para mi, ella tiene todo: juventud, inteligencia, talento, belleza, una familia feliz, un futuro asegurado y la satisfacción de hacer lo que le viene en gana ¿Cómo se las ingenia para tener tantos intereses y ser tan buena en cada uno de ellos?

Me enseñó uno de sus dibujos a lápiz. Se trataba de un perro. Sus trazos eran firmes, pero suaves, con una pulcritud que daba miedo ensuciarlo o maltratarlo con las yemas de los dedos. Se lo regresé rápido para no ser culpable de estropear su obra. Me dijo que disfruta mucho de leer. Estudia música, dibujo y escribe. Ha sido la mejor estudiante en su colegio desde la primaria. Al escucharla, no daba crédito cuando me contaba sobre sus pasatiempos, no me correspondían a una joven de 14 años. De hecho, puedo contar con los dedos de una mano los jóvenes talentosos, como ella.

Distribuye su tiempo vespertino entre sus clases de flauta de pico con el maestro Fernando Guijarro, clarinetista de la Camerata de Coahuila, en la Escuela de Música Silvestre Revueltas. Siente interés especial por la literatura en prosa y rima. Escribió dos novelas, tituladas Three ways y Mirrored, ambas a la espera de una editorial para su publicación. Está a punto de terminar su tercera obra, un relato corto llamado El crimen encantador, con el cual participará en un certamen en la Madre tierra.

Fue una de las veinticinco acreedores a la beca Bicentenario de todo el estado, sólo dos de ellas provenientes de estudiantes de colegios particulares. Con esa beca, Rosa Velia tiene garantizados sus estudios desde ahora hasta terminar su carrera profesional. A los ganadores les otorgaron un sitio especial en el quinto informe de gobierno de Humberto Moreira Valdés. Como parte de la premiación viajarán a la ciudad de México, donde recibirán un reconocimiento.

El pasado miércoles tres la observé llegar al PRI Torreón, puntal a la cita. Caminaba segura, venía muy discreta y elegante, con su cara limpia. La acompañaba su mamá, un gran apoyo para Rosa Velia. Se hizo acreedora a una mención especial por parte de la Unidad Torreón de la Universidad Autónoma de Coahuila y del PRI municipal. Dio un mensaje dentro del programa de la clausura del Seminario de Pintura Experimental. Además, interpretó de manera genial a dos flautas. Los más de cien asistentes escucharon con atención y asombro a la adolescente, sobre todo los niños, quienes no le quitaban la vista al ver cómo tocaba las dos flautas a la vez. La piezas fueron Una gallarda, obra del siglo VXII, de autor anónimo y la Sinfonía del nuevo mundo, de Antonín Dvorák.

Para Rosa Velia Gutiérrez Barrón, el respaldo de sus padres es fundamental Rosa Velia Barrón Mesta y Juan Humberto Gutiérrez Acevedo. Que gran satisfacción para su colegio, el Bilingüe de la Laguna por contar con una alumna como ella. Felicidades a sus maestros y a su director Juan Barajas Macías por su tenaz labor.

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