12 de noviembre

Entre los oficios que sobreviven ante el avance de la tecnología son los carteros. Como le han llamado, héroes anónimos, quienes diariamente recorren cierta cantidad de kilómetros, ante las adversidades del tiempo. Es inevitable hacer referencia a ellos sin ver la imagen de un cartero en función, con su uniforme, su bolsa de correspondencia, pedaleando duro a la bicicleta huyendo de un perro que quiere morderle las piernas.

Cada vez las cartas que recibimos en nuestra casa son recibos de servicios y cuentas por pagar. Nada de buenas noticias. Incluso, ya casi nadie manda tarjetas de navidad por correo, no recuerdo cuándo fue la última que recibí por este medio. Además el servicio de facturación se estila hacerlo digital como una cuestión ecológica. Los bancos también insisten a sus cuentahabientes en recibir sus estados de cuenta a través de correos electrónicos.

En nuestro país, este oficio inició antes de la conquista. Los grandes tlatoanis mandaban cartas con corredores veloces que recorrían grandes distancias entre los reinados. Los aztecas enviaban mensajes con relevos de 10 kilómetros que recorría cada hombre, además de cartas, llevaba joyas, telas y comida. Con la llegada de los españoles, hacían el traslado de lo necesaria con hombre montados a caballo.

El Día del Cartero y del empleado postal se instauró en México el 12 de noviembre de 1931 como reconocimiento a dos carteros que resguardaron la correspondencia en situaciones muy difíciles. Los buzones y servicios postales se instauraron durante el imperio de Maximiano de Habsburgo.

El auge de este servicio se convirtió en uno de los principales medios de comunicación. A Porfirio Díaz le debemos la hermosa construcción del Servicio Postal Mexicano en el centro de la ciudad de México, espacio visualizado en cubrir la alta demanda de manejo de correspondencia. El entonces presidente, usó el ferrocarril para agilizar el servicio.

Los carteros entregan con oportunidad la correspondencia en cada domicilio, muchas veces ante la indiferencia de los habitantes del domicilio en turno, y por qué no decirlo, ante el reclamo de cobros indebidos de algún servicio. Gracias a ellos recibimos nuestros recibos a tiempo para pagar y no prescindir de sus irremplazables servicios: agua, energía eléctrica, gas natural, teléfono. Reconozcamos su labor y no olviden reportarse el 12 de noviembre.

 

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